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El Maná de la Torá por Dr Ketriel Blad


Vayetsé 7-5

Y salió

Génesis 30:28 – 31:16 

Pero Jacob oyó las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob se ha apoderado de todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza. Y Jacob observó la actitud de Labán, y he aquí, ya no era amigable para con él como antes. Entonces el SEÑOR dijo a Jacob: Vuelve a la tierra de tus padres y a tus familiares, y yo estaré contigo.

(Gén. 31:1-3 LBLA)

¿Cómo hacer la voluntad del Eterno?

El deseo de un justo es hacer la voluntad del Eterno. Su oración constante es: “No se haga mi voluntad sino la tuya.” El justo no vive para sí mismo, sino para que el propósito del Eterno se cumpla en su vida.

La voluntad del Eterno ha sido revelada en la Torá. Los patriarcas tenían la Torá oral junto con la revelación profética y por medio de ellas se dirigían, como está escrito en Génesis 26:5: “porque Abraham me obedeció, y guardó mi ordenanza, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” (LBLA)

Nosotros tenemos la Torá escrita, dada por medio de Moshé en Sinai, y tenemos los libros de los Profetas, los Escritos y Los Escritos Mesiánicos. Tenemos también la torá oral y tenemos el Espíritu del Mesías que nos enseña todas las cosas. Así que el Eterno nos ha suplido suficiente información y equipado espiritualmente para que podamos saber qué quiere él que hagamos para agradarle, cómo debemos comportarnos para vivir una vida justa y santa y qué debemos hacer en cada ocasión para que su voluntad se cumpla en todo momento.

La pasión del hombre justo es cumplir el propósito del Eterno en su vida. Pero no siempre se sabe cuál es la voluntad específica del Eterno en situaciones específicas.

El factor tiempo es también muy importante en cuanto al cumplimiento de la voluntad del Eterno. Hay cosas que él quiere que sucedan en nuestras vidas y que nosotros hagamos, pero aunque ciertas cosas sean la voluntad del Eterno, no siempre es el tiempo para ellas.

Es muy importante hacer las cosas del Eterno en el tiempo del Eterno. Si hacemos cosas que son de su voluntad fuera del tiempo, no estamos cumpliendo con su voluntad. Muchos buenos propósitos han sido abortados o retrasados por iniciativas que se han tomado según la voluntad del Eterno pero fuera del tiempo del Eterno. Estas dos cosas son muy importantes que vayan juntas.

La voluntad del Eterno era que Yaakov volviera a la tierra de Kenaan. Eso lo había revelado en el momento cuando tuvo el sueño por la noche al huir de su hermano, “te haré volver a esta tierra” (28:15). Pero Yaakov no sabía bien cuándo iba a ser el tiempo para volver. Su madre había prometido enviar un mensaje cuando la ira de Esav se había calmado, pero ese día nunca llegó. Así que Yaakov no podía tomar sus decisiones según lo que le había dicho su madre.

Cuando llegó el tiempo de la partida, el Eterno estaba creando unas circunstancias adversas en la casa de Laván. El texto que nos ocupa revela que fueron enviadas tres señales a nuestro padre Yaakov que indicaban que ahora era el tiempo para el cumplimiento de la voluntad del Eterno de volver a la tierra. Las tres señales eran:

-          Yaakov oyó las palabras negativas de los hijos de Laván.

-          Yaakov vio que Laván no tenía una actitud favorable.

-          HaShem habló a Yaakov y le dijo que era el tiempo para volver.

Después de veinte años de exilio, llegó el tiempo para que Yaakov regresara a su tierra. El Eterno quiso que pasar ese tiempo, porque los veinte años constituyen una señal profética para el último exilio de los judíos. Los veinte años corresponden a 2000 años, como también está escrito en Hoseas 6:1-2: “Venid, volvamos al SEÑOR. Pues El nos ha desgarrado, y nos sanará; nos ha herido, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de El.” (LBLA) Un día corresponde a mil años (Sal. 90:4; 2 Ped. 3:8). Dos días corresponden a 2000 años. El último exilio judío durará 2000 años y después Yaakov volverá a su tierra.

Querido discípulo del Mesías, estudia y sométete a la Torá para saber cuál es la voluntad general del Eterno en tu vida. Aprende también a sensibilizar tu corazón para ser guiado por el Espíritu del Mesías que recibiste al confesar a Yeshúa como tu Señor. Así cumplirás la voluntad específica del Eterno en tu vida. Sensibiliza tus cinco sentidos espirituales para ser guiado por el Eterno en todo momento, aún en las decisiones simples de cada día. Camina en el Espíritu y sé guiado por el Espíritu “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.” (Rom. 8:14 LBLA).

Gracia y paz del Todopoderoso, nuestro Padre, y de Yeshua el Mesías, nuestro Señor,

Ketriel