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El Mana de la Tora por Dr Ketriel Blad


Bereshit 1-7

En el principio de

Génesis 5:25 – 6:8

 

Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR.

(Gen 6:8 LBLA)

¿Cómo Noé pudo hallar gracia ante los ojos del Eterno?

Cuando nació Noé, Noaj en hebreo, su padre dijo que él iba a consolarles de la labor y el trabajo de sus manos por causa de la tierra que el Eterno había maldecido. (5:29) El profeta Janoj era el abuelo del padre de Noaj. Noaj venía de una familia temerosa del Eterno que había mantenido la revelación del Eterno desde los días de Adam. En ese tiempo la Torá no estaba escrita. ¿Entonces cómo el padre de Noaj sabía que el Eterno había maldecido la tierra? Por la tradición oral que se había transmitido durante nueve generaciones desde Adam. El pueblo de la línea de Caín se había desviado de la justicia y vivía de una manera muy desagradable ante los ojos del Eterno. Incluso la línea de Set, Shet en hebreo, había sido infectada por la maldad de los demás “Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal.” (6:5 LBLA)

Era una situación muy crítica, de tal modo que el Eterno decidió exterminar a todos. Pero hubo una excepción, Noaj. Noaj halló gracia ante los ojos del Eterno. ¿Qué significa esta expresión? En el hebreo moderno se usa para decir que algo es agradable. En lugar de decir “me gusta” se dice: “halla gracia en mis ojos”. Si se trata de una persona, en lugar de decir: “me cae bien” se dice: “halla gracia en mis ojos”. No obstante, es importante destacar que la expresión moderna no tiene exactamente el mismo sentido que lo que la Torá está expresando en este versículo.

La palabra gracia, en hebreo jen, tiene que ver con favor. Lo que este texto está diciendo es que a HaShem no le agradaban los demás hombres de la tierra, pero Noaj sí le agradaba. Cuando el Eterno miró la conducta y los motivos de los demás sintió muchísima tristeza y ya no quería verles más, pero cuando miraba a Noaj le cayó bien, le gustó. ¿Por qué? ¿Será caprichoso el Eterno para decir: “Este me gusta pero aquel no me gusta.”? No, el Eterno no se dirige por caprichos, ni por sentimientos fluctuantes sino por normas muy definidas que no pueden cambiar nunca jamás.

Ahora, dentro del Eterno hay un equilibrio muy importante entre la estricta justicia y la misericordia. Si él se inclinara solamente por la justicia el mundo desaparecería inmediatamente por causa de su pecado. Pero si se dirigiera solamente por la misericordia, el mundo se autodestruiría por la falta de orden. HaShem no puede dejar de ser justo cuando muestra misericordia, y no puede dejar de ser misericordioso cuando ejecuta su justica. Lo maravilloso del Eterno es que siempre tiende a inclinarse hacia el lado de la misericordia y la gracia. Esto quiere decir que muchas veces pasa por alto las faltas de los hombres y toma en cuenta los aciertos, como está escrito en el Salmo 103:10-11: “No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen.” La palabra clave aquí es “los que le temen”. Los que temen al Eterno y se arrepienten de sus malas obras y busca la justicia y la verdad reciben misericordia, se vuelven agradables para el Eterno, le caen bien, encuentran su favor.

Así que cuando Noaj obtuvo favor delante del Eterno significa que era el resultado de haber sido diferente a los que no fueron agradables para Él. ¿Cuál fue la diferencia entre Noaj y los demás? Que la actitud y obras de Noaj eran diferentes. Noaj no era malo, no tenía malas intenciones ni malos pensamientos en su corazón ni hacía lo malo. Y sí lo hacía, se arrepentía y se esforzaba para abandonar esa falta por temor y amor al Eterno. Por eso era agradable a los ojos del Eterno.

Sin embargo, la gracia que el hombre pueda encontrar en el Eterno siempre va a ser superior a lo que él merezca. Ese es el gran secreto de la gracia del Eterno. Se trata de un favor inmerecido o un favor superior a lo merecido.

Querido discípulo, di no a las malas obras, los malos pensamientos, las malas palabras y busca las cosas que son agradables para el Eterno. Así también tu hallarás gracia ante los ojos del Eterno.

Que el Eterno os dé un shabat lleno de gracia,

Ketriel