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Parashá

29 Ajarei mot

30 Kedoshim

Levítico 16:1 – 20:27

Por Dr. K. Blad ©

Segunda edicion 2013-14 (5774

Prohibida toda reproduccion lucrativa 

Aliyás de la Torá: (cuando se lee Ajarei mot juntamente con Kedoshim):

  1. 16:1-24
  2. 16:25 – 17:7
  3. 17:8 – 18:21
  4. 18:22 – 19:14
  5. 19:15-32
  6. 19:33 – 20:7
  7. 20:8-27
  8. Maftir: 20:25-27

Haftará: Ezequiel 22:1-19 (A); 22:1-16 (S)

Los Escritos Mesiánicos: Mateo 16:1 – 18:35

Ajarei mot

Significa “Después de la muerte”.

Comentarios

Primera aliyá, 16:1-17

El capítulo 16 de Vayikrá es uno de los capítulos más importantes de la Torá. En este capítulo se encuentran las instrucciones acerca del día de expiación, yom hakipurim que cae en el 10º día del 7º mes, tishrí. Ese día fue el único de todos los días del año cuando el gran sacerdote podía entrar en el lugar santísimo y presentar incienso y sangre ante la presencia de HaShem. El propósito de ese acto es hacer una limpieza general de los pecados y las impurezas de los hijos de Israel que se habían acumulado en el tabernáculo durante todo el año. A pesar de que HaShem dio instrucciones claras acerca de cómo los hijos de Israel tenían que mantenerse alejados de las impurezas rituales para no contaminar el santuario por medio de ellas, era inevitable que el tabernáculo fuese contaminado por ellas. Si alguien entraba en el santuario estando impuro, lo contaminaba. Podían haber entrado allí sin darse cuenta de que estaban impuros o alguien podía haberse olvidado de que estaba impuro en el momento de entrar. Por esto HaShem instituye este día de expiación para purificar los objetos del tabernáculo terrenal.

Este día es también el día cuando HaShem muestra cómo el hombre puede reconciliarse con Él. Es el gran día de reconciliación. La reconciliación entre HaShem y el hombre es el tema central de toda la Escritura y este capítulo muestra cómo esta reconciliación puede ser efectuada. La ira de HaShem está sobre el hombre por causa de sus pecados. Esa ira es mortal para el hombre. Lo único que puede aplacar esa ira es que HaShem muestre misericordia. Esa misericordia es mostrada al hombre mediante la reconciliación sobre la base de sacrificios sangrientos de vidas inocentes, como está escrito en Levítico 17:11:

Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.” (LBLA)

Este capítulo constituye también uno de los mejores textos que explican lo que pasó con el Mesías Yeshúa antes y después de su resurrección al ser introducido en el ministerio sumo sacerdotal celestial según el orden de Malki-Tsedek. Él entró en el tabernáculo celestial y lo purificó con su propia sangre, como está escrito en Hebreos 9:22-26:

Y según la Torá, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón. Por tanto, fue necesario que las copias de las cosas en los cielos fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una copia del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.” (LBLA revisada)

El día 10 del mes séptimo está reflejado en el día 10 del primer mes. En el 10º día del primer mes fue tomado un cordero para cada casa en Egipto donde se iba a celebrar pesaj para luego poder salir de la esclavitud bajo el rey Faraón. El cordero de pesaj fue designado el día 10 del primer mes para luego ser sacrificado el día 14. El día 10 del séptimo mes tiene conexión con el cordero de pesaj. La sangre del cordero de pesaj protegió a los primogénitos de la muerte. La carne del cordero produjo vitalidad y sanidad en los cuerpos débiles y enfermos. De manera parecida los sacrificios de yom hakipurim expían por los pecados de los hijos de Israel para salvarlos de la muerte, como está escrito en Levítico 16:30:

porque en este día se hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem.” (LBLA revisada)

Pesaj está íntimamente conectado con yom kipur. De la misma manera la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa, que sucedió en pesaj, cumplió también gran parte del servicio de yom kipur en el tabernáculo celestial. Él ha entrado en el lugar santísimo en el cielo y se ha quedado allí durante casi 2000 años. Como el sumo sacerdote no solamente entró en el lugar santísimo en el tabernáculo terrenal, sino luego salió y bendijo al pueblo, así sabemos que el Mesías no se va a quedar en el lugar santísimo en el cielo, sino salir de allí para bendecir a los hijos de Israel y el mundo entero. Así que Mashíaj ha cumplido sólo la mitad del culto de yom kipur. Con su regreso a la tierra cumplirá el resto. En ese día todo el pecado será eliminado en los que han puesto su esperanza en él, como está escrito en Hebreos 9:27-28:

Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también el Mesías, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.” (LBLA revisada)

16:1 “HaShem habló a Moshé después de la muerte de los hijos de Aharón, cuando se acercaron a la presencia de HaShem y murieron.” (LBLA revisada) – Según Najmánides, este enunciado fue dado un día después de que los hijos de Aharón entraron en el tabernáculo con fuego extraño y murieron. Sin embargo, Rashí señala que fue el mismo día en que murieron, es decir el primer día de nisán (aviv). Así que en el mes de aviv, un poco antes de la celebración de pesaj, fue anunciado el mensaje acerca de yom kipur. Esto también conecta la celebración de pesaj con yom hakipurim, como está escrito en Juan 1:29:

Al día siguiente ve a Yeshúa que venía hacia él, y dice: He ahí el Cordero de Dios  (pesaj) que quita el pecado del mundo (yom kipur).” (LBLA revisada)

después de la muerte” – El nombre de esta parashá es Ajarei mot, “después de la muerte”. Esto nos enseña que este mensaje está hablando de lo que iba a pasar con el Mesías después de su muerte. Después de su muerte, Mashíaj entró en el lugar santísimo en el mishkán celestial y cumplió así con esta sombra profética, como está escrito en Hebreos 9:11-12:

Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.” (LBLA revisada)

16:2 “Dijo HaShem a Moshé: Di a tu hermano Aharón que no en todo tiempo entre en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.” (LBLA revisada) – Aharón, como gran sacerdote, tenía acceso al lugar santísimo, pero sólo una vez al año. Moshé, sin embargo, podía entrar en el lugar santísimo en cualquier momento.

El hecho de anunciar la prohibición de entrar en el lugar santísimo después de hablar de la muerte de los hijos de Aharón, indica que ellos podían haber intentado entrar allí sin permiso, lo cual sería una de las razones por las cuales murieron. Para evitar que esto ocurriera otra vez, HaShem dio instrucciones muy concretas de cómo se debe de entrar allí y quién podrá entrar allí.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es kaporet[1] que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz kafar[2] que significa “cubrir (con brea)”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, yom hakipurim, también llamado yom kipur, cf. Levítico 23:27; 25:9. En la traducción de los setenta, la Septuaginta, la palabra hebrea kaporet fue traducida al griego como hilasterion[3], que significa “sacrificio expiatorio”, “lugar expiatorio”, “propiciatorio”. La palabra hilasterion viene de hilaskomai[4] que significa “conciliar”, “propiciar”, “expiar”, “reconciliar”, “agraciar”. El propiciatorio es visto como el trono de HaShem en la tierra.

Esto nos enseña que esa cubierta no solamente servía para tapar el arca, sino también como un lugar de expiación por los pecados y donde se manifiesta la misericordia y el perdón. Es un lugar de reconciliación entre HaShem y el hombre. Por esto se ha traducido también como “trono de la gracia” según está escrito en Hebreos 4:14-16:

Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros , pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” (LBLA revisada)

El propiciatorio, el trono de la misericordia, la cubierta sobre el arca, no podía ser visitado por más que una sola persona en un día al año. Sin embargo, cuando el Mesías vino él fue expuesto públicamente como un lugar de expiación, un propiciatorio, como está escrito en Romanos 3:25-26:

a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que es de la fe de Yeshúa.” (LBLA revisada)

La palabra griega que ha sido traducida como “propiciación” es hilasterion, que hemos visto antes. Esta palabra aparece sólo en dos lugares en los textos griegos de Los Escritos Mesiánicos. En Hebreos 9:5 fue traducida como “propiciatorio”. Como hemos visto antes, en la LXX, hilasterion es la traducción de la palabra hebrea kaporet que es la cubierta del arca del testimonio. De esto aprendemos que lo que está diciendo el texto griego de Romanos 3:25, es que el Mesías fue mostrado como un propiciatorio, como la cubierta del arca que está en el lugar santísimo en el templo celestial y en el templo terrenal. En su muerte, Yeshúa fue expuesto públicamente como un propiciatorio, relacionado con el culto de yom kipur. Con la ejecución sangrienta del Mesías, todo el mundo ahora podía ver que hay purificación y eliminación eterna de los pecados, no solamente para los judíos, sino para los del mundo entero, como está escrito en 1 Juan 2:2:

El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.” (LBLA)

En 1 Juan 4:10 está escrito:

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.” (LBLA)

El lugar de encuentro entre HaShem y el hombre está encima del arca en el templo, como está escrito en Éxodo 25:22:

Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.” (LBLA)

En Éxodo 30:6 está escrito:

Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde yo me encontraré contigo.” (LBLA)

Ahora, según el texto griego de Romanos 3:25, Yeshúa fue expuesto como un propiciatorio ante todo el mundo. De la misma manera que el propiciatorio fue un lugar de encuentro entre HaShem y Moshé, el sacrificio de Mashíaj es un lugar de encuentro entre HaShem y la humanidad, como está escrito en Juan 12:32-33:

Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. Pero él decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir.” (LBLA)

El propiciatorio es un lugar donde HaShem se manifiesta de una manera extraordinaria. El propiciatorio existe en tres niveles:

1.      En el tabernáculo y el templo terrenales.

2.      En el templo del cuerpo del Mesías.

3.      En el templo celestial.

Como HaShem se manifestó de manera extraordinaria sobre la muerte y resurrección de Mashíaj, allí da a conocer Sus cualidades. Vamos a destacar cuatro de ellas:

  1. Su justicia. La justicia de Dios exige que el pecador tiene que sufrir la muerte. Para poder perdonar al pecador HaShem tiene que suplir con un sustituto. Sin un sustituto que sea hermano del pecador, no es posible que se haga remisión. Un animal no puede sustituir a un hombre. Si HaShem redimiera al hombre del pecado y de la muerte a base de los sacrificios de los animales, no sería justo. Por medio de la muerte de Yeshúa, el Eterno manifiesta que es completamente justo cuando perdona al pecador, cf. Romanos 3:25-26.

  2. Su misericordia y amor. Por medio de la muerte de Yeshúa, todos los hombres de la tierra podrán ser hechos hijos eternos de Dios por medio del perdón de sus pecados y la liberación de la muerte, cf. Juan 3:16; 1 Juan 3:1.

  3. Su fidelidad. En la muerte y resurrección del Mesías en el tercer día, HaShem cumple sus promesas dadas a los profetas.

  4. Su poder. Mediante la resurrección y transformación del cuerpo de Yeshúa en un cuerpo inmortal y su glorificación y supresión de todo dominio, se ha manifestado su enorme poder, cf. Efesios 1:19-21.

16:3 “Aharón podrá entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.” (LBLA revisada) – Aharón sólo puede entrar en el lugar santísimo por medio de la muerte de animales sustitutos que están conectadas con la muerte del Mesías. Esto nos enseña que la muerte de Yeshúa es la base sobre la que el hombre puede acercarse a HaShem.

Cuando había templo hacohén hagadol, el gran sacerdote, se preparaba una semana antes de este día, que es el más sagrado del año. Salió de su casa para pasar la última semana en el santuario. Durante siete días se purificaba con el agua purificadora de la vaca roja por si había tocado algún cadáver humano sin darse cuenta, como está escrito en Números 19:11-13:

El que toque el cadáver de una persona quedará inmundo por siete días. Y aquél se purificará a sí mismo de su inmundicia con el agua al tercer día y al séptimo día, y entonces quedará limpio; pero si no se purifica a sí mismo al tercer día y al séptimo día, no quedará limpio. Cualquiera que toque un cadáver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a sí mismo, contamina el tabernáculo de HaShem; y esa persona será cortada de Israel. Será inmundo porque el agua para la impureza no se roció sobre él; su impureza aún permanece sobre él.” (LBLA revisada)

Durante esos siete días también fue instruido por estudiantes sabios que el sanedrín le había enviado, para que cumpliera con el servicio de yom kipur de manera correcta. Un sustituto también fue preparado en caso de que el sumo sacerdote se quedara tamé e incapaz de oficiar. Repitieron el capítulo 16 de Levítico y las leyes, halajót, sobre el día de expiación hasta que el gran sacerdote las aprendía bien. Durante esa semana él también ofrecía incienso y sacrificios y encendía la menorá.

El día antes de yom kipur pasaron delante de él todos los animales que habían sido reservados para el evento para que los identificara bien. El último día, los discípulos sabios fueron reemplazados por un grupo de cohanim (sacerdotes) que ayudaron al gran sacerdote a practicar el arte de verter incienso en sus manos con una cuchara. Este servicio tenía que hacerse delante de HaShem en el lugar santísimo y fue una de las cosas más difíciles, porque no podía caer ni un grano del incienso a la tierra.

Durante la noche antes del gran día, el gran sacerdote no dormía. Estaba leyendo capítulos de Job, Esdras, Crónicas y Daniel para poder quedarse despierto. Si se dormía, los sacerdotes jóvenes lo despertaban haciendo ruidos con sus dedos. Si se cansaba podía estar de pie un rato sobre el suelo frío del templo. Otras personas de Yerushalayim también se quedaban despiertas durante esa noche, leyendo y orando y preparándose para el gran día.

16:4 “Se vestirá con la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarán sobre sus carnes, y se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con el gorro de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavará, pues, su cuerpo con agua y se vestirá con ellas.” (LBLA) – Había una ropa especial de cuatro prendas de lino que usaba el gran sacerdote para poder entrar en la presencia de HaShem en el lugar santísimo. Cada año había nuevas ropas para este evento tan especial y fueron usadas solamente durante ese día. Las ropas normales de ocho prendas que usaba el gran sacerdote en su servicio diario tenían mezclas de oro y piedras preciosas junto con telas y tintas que habían sido sacadas tanto del mundo animal como del mundo vegetal. Las ropas que fueron usadas para entrar en el lugar santísimo vinieron solamente del mundo vegetal. Esas ropas de lino expresan humildad ante la presencia de HaShem.

La primera vez que aparece el lino en las Escrituras es en Génesis 41:42 donde habla de Yosef que fue vestido de lino por mano del Faraón en el momento de su exaltación. Esto nos enseña que hay una relación entre la exaltación de Yosef después de haber estado en la cárcel, y el ministerio sumo-sacerdotal de yom kipur. Todo esto nos lleva al Mesías ben Yosef que fue vestido de lino en el momento de su muerte, como una señal de su investidura en el ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek que iba a iniciar después de su resurrección, cf. Juan 19:40.

lavará su cuerpo” – En yom kipur el sumo sacerdote hizo tevilá de todo su cuerpo en total cinco veces. Cada vez que cambiaba la ropa sumergió todo su cuerpo en agua y lavaba sus manos y pies antes y después. En total lavó sus manos y sus pies diez veces durante ese día.

Primero hizo la tevilá antes de ponerse las ropas de oro para iniciar el servicio de todos los días como gran sacerdote. Después vertía agua sobre sus manos y sus pies y ofrecía el sacrificio diario del cordero de la mañana, quemaba el incienso y limpiaba la menorá. Luego ofrecía la ofrenda diaria de oblación, minjá, seguido por parte del sacrificio adicional, musaf, de yom kipur, como está escrito en Números 29:7-11:

El décimo día de este mes séptimo tendréis santa convocación y os humillaréis; no haréis ningún trabajo. Y ofreceréis a HaShem una ofrenda de ascensión como aroma agradable: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto; y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de una efá por el novillo, dos décimas por el carnero, una décima por cada uno de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda de expiación por el pecado y de la ofrenda de ascensión continua, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.” (LBLA revisada)

Después purificó sus manos y sus pies y se quitaba las ropas de oro. Se sumergía en agua y se ponía las cuatro ropas de lino, hechas para la ocasión con la tela más fina. Otra vez echaba agua sobre sus manos y sus pies para estar listo para el siguiente servicio.

16:5  Y tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.” (LBLA revisada) – Estos animales fueron dados para la expiación del pueblo.

16:6  Entonces Aharón acercará el novillo como ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, para hacer expiación por sí mismo y por su casa.” (LBLA revisada) – Según Rashí, este es el novillo que fue mencionado en el versículo 3. El gran sacerdote tenía que pagar este novillo de su propio bolsillo. En este momento él puso sus manos sobre la cabeza del novillo y confesó sus propios pecados y los de su familia. Según Rashí, la palabra expiación, que normalmente tiene que ver con la sangre, en este caso significa una confesión de los pecados. Según Rambám[5] Aharón usó estas palabras:

“Por favor, HaShem, pequé sin intención, cometí transgresiones intencionalmente e insolentemente delante de ti, tanto yo como mi familia. Por favor, HaShem, expía los pecados involuntarios, las transgresiones voluntarias y la desobediencia que mi familia y yo cometimos ante ti, según dices en la Torá de tu servidor Moshé (Levítico 16:30), “En este día, Él expiará tus pecados y te dejará puro y limpio de todo pecado ante HaShem.””

Durante todas las confesiones que el gran sacerdote hizo durante el día, pronunció el Nombre de Dios con cuatro letras, el Tetragrámaton, yod, he y vav, he, diez veces en total. Cuando el pueblo oyó la pronunciación del Nombre se inclinaron sobre el suelo y pronunciaron las palabras:

Baruj shem kevod maljutó leolam vaed. (Bendito sea por siempre el Nombre de su reino glorioso).

16:7 “Y tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de HaShem a la entrada de la tienda de reunión.” (LBLA revisada) – Los dos machos cabríos tenían que ser parecidos en aspecto, peso y altura. Fueron comprados con fondos de la comunidad.

16:8  Y echará suertes Aharón sobre los dos machos cabríos, una suerte para HaShem, y otra suerte para Azazel.” (LBLA revisada)Después de hacer la confesión sobre el novillo, no lo degolló enseguida, sino primero echo suerte entre los dos machos cabríos, que constituían una parte central en el servicio del día. Para este sorteo se usaban dos inscripciones que estaban en una urna. En una de ellas estaba escrito: “Para HaShem” y en la otra: “Para Azazel”. El sumo sacerdote cogió las dos placas con sus dos manos sin mirar y colocó una sobre cada uno de los machos cabríos según estaban delante de él. Leyeron las inscripciones y proclamaban sobre el macho cabrío que había sido elegido para HaShem: “¡Este es un sacrificio jatat para HaShem!”

Se colocaba un hilo de color escarlata en la cabeza del cabrío que era para Azazel y otro hilo rojo en la entrada del lugar santo del templo. El Talmud[6] enseña:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los cuarenta años cuando Shimón el Justo[7] ministraba, la suerte (“Para HaShem”) siempre salió en su mano derecha. Desde ese tiempo en adelante, a veces salió en la mano derecha y a veces en la mano izquierda. Y (durante el mismo tiempo) el hilo de color escarlata solía volverse blanco. Desde ese tiempo en adelante a veces se volvió blanco y otras veces no.”

Más adelante en el mismo tratado[8] dice:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los últimos cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la suerte (“Para HaShem”) no salió en la mano derecha, ni se volvió blanco el hilo escarlata...”

Cuarenta años antes de la destrucción del templo fue el año 31 del cómputo romano. Según mis cálculos, fue el mismo año de la muerte del Mesías Yeshúa. Después se su muerte el servicio de yom kipur no fue hecho de manera agradable a HaShem.

¿Qué es Azazel?[9]

Según el Talmud[10] Azazel es un compuesto de Aza y Azael. Eran dos ángeles que antes del diluvio pidieron permiso para vivir entre los hombres con apariencia humana para mostrar que no pecarían como los demás hombres. Sin embargo cuando obtuvieron permiso para hacer esto pecaron más que los hombres anteriores al diluvio. Rashí[11] comenta sobre este punto que el macho cabrío es llamado Azazel para implicar que lograba expiar pecados, entre ellos, hechos inmorales como los de Aza y Azael.

Sin embargo, en su comentario de Vayikrá, Rashí dice que Azazel designa a una montaña severa y dura, un precipicio muy elevado. En Gur Aryé, que comenta a Rashí, está escrito que Azazel es un vocablo compuesto por las palabras az, “áspero”, “severo”, y  el, “fuerte”, “duro”. La aparición de la segunda zayin en Azazel no modifica en nada el hecho de que se derive de az y el, ya que en hebreo es usual que cuando un nombre se forma a partir de una o más raíces, el nombre formado casi siempre añade una letra de más por razones estilísticas. Najmánides dice que cuando está escrito que el animal fue enviado a Azazel, simplemente quiere decir que era enviado a un lugar agreste e inhóspito.

Un Midrash[12] interpreta la palabra Azazel como satán o a shed, un espíritu malo. Pero como más adelante está claramente ordenado que no se puede hacer sacrificios a los demonios, esta interpretación tiene que ser cuestionada, cf. Levítico 17:7.

16:9  Aharón acercará el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para HaShem, haciéndolo ofrenda por el pecado.” (LBLA revisada) – En este momento no fue degollado este macho cabrío, sino sólo designado para ser una ofrenda por el pecado.

16:10 “Pero el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte para Azazel, será presentado vivo delante de HaShem para hacer expiación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.” (LBLA revisada) – Según Rashí, al decir que este cabrío tiene que ser presentado vivo delante de HaShem, implica que luego fue enviado para morir. La idea es llevarlo a un precipicio y luego arrojarlo hacia abajo para que se despedazara.

Los dos machos cabríos hablan de dos aspectos diferentes de la muerte del Mesías. La sangre de uno de ellos es llevada hasta el lugar santísimo, v. 15-16, y su cuerpo es quemado fuera del campamento, v. 27-28. El otro es enviado al desierto v. 21-22. Uno expía por el pecado, es decir, satisface la exigencia de justicia delante de HaShem, que reclama la muerte del pecador. El otro lleva el pecado lejos para que sea apartado de los hijos de Israel.

16:11 “Entonces Aharón acercará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, y hará expiación por sí mismo y por su casa, y degollará el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por sí mismo.” (LBLA revisada) – La palabra expiación se entiende aquí como una confesión verbal sobre el animal personal del sumo sacerdote. Así que el gran sacerdote hizo otra confesión por todos sus pecados y por los pecados de todos los sacerdotes, que son llamados “casa de Aharón” según el Salmo 135:19. Luego degollaba el novillo y recogía su sangre en un recipiente que fue dado a otro sacerdote.

16:12 “Y tomará un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que está delante de HaShem, y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo.” (LBLA revisada) – Esta parte del servicio fue la más delicada, porque ahora le tocaba entrar en el lugar santísimo. El sumo sacerdote puso carbones del altar del atrio en un recipiente de oro. Le entregaron un recipiente de incienso que había sido molido extra fino para la ocasión. Tomó incienso con sus dos manos y lo puso en una cuchara. Cogió la cuchara con la mano izquierda y el recipiente con carbones en su mano derecha y entró en el lugar santísimo. Allí dentro colocó el recipiente con carbones entre las dos varas del arca. En tiempos del segundo templo, cuando no había arca, lo colocó en la piedra sobre la cual el arca había estado. Luego tomó la cuchara con la punta de sus dedos o con los dientes, para dejar ambas manos libres, y vertía el incienso en las dos manos. Esto fue muy difícil porque no podía caer nada del incienso al suelo.

16:13 “Pondrá el incienso sobre el fuego delante de HaShem, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el testimonio, no sea que muera.” (LBLA revisada) – Ahora el gran sacerdote ponía todo el incienso en el recipiente de oro que contenía los carbones encendidos para que se produjera una nube de humo entre él y el propiciatorio, donde se manifestaba la shejiná, la presencia gloriosa de HaShem. El humo producido por la quema del incienso sobre los carbones, que habían sido arrebatados del fuego exterior, simboliza el momento cuando el Mesías Yeshúa se presentaba ante HaShem después de su resurrección, como está escrito en Zacarías 3:2b:

¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?

Para que Aharón pudiera estar en el lugar santísimo cuando se manifestaba la shejiná, tenía que quemar incienso que produjera una nube que le protegía de la muerte. Por medio de esa nube él podía acercarse a HaShem sin peligro. Esa nube simboliza a Mashíaj, por medio del cual podemos acercarnos a HaShem sin peligro. Sin el sacrificio de Mashíaj el pecador muere en la presencia de la justicia del Todopoderoso.

El incienso que fue molido es un símbolo del Mesías, y cuando fue echado al fuego simboliza el momento cuando el Mesías murió, pasando por el fuego. Por medio de esa muerte se produjo una nube en el cielo, por medio de la cual el hombre puede acercarnos al trono de misericordia, como está escrito en Hebreos 4:14-16:

Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” (LBLA revisada)

En Hebreos 10:19-22 está escrito:

Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa, por un camino nuevo y vivo que él dedicó para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.” (LBLA revisada)

Después de haber puesto el incienso sobre los carbones encendidos, el sumo sacerdote salió hacia atrás, sin desviar su mirada de la dirección del propiciatorio. El pueblo estaba orando por él para que todo el servicio en el lugar santísimo saliera bien. Si había un error, el gran sacerdote moriría y el pueblo no podía obtener el perdón de sus pecados. Según el Midrash,[13] en el tiempo del segundo templo la mayoría de los grandes sacerdotes morían dentro del año que seguía a yom kipur porque eran hombres corruptos y habían comprado su puesto con dinero.

Cuando el sumo sacerdote llegó al lugar santo, los otros sacerdotes salieron de allí, cf. v. 17. Allí se quedó un momento y oró una oración corta y luego salió al atrio donde el pueblo le estaba esperando con ansiedad.

16:14 “Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.” (LBLA) – Esta sangre viene del sacrificio personal de Aharón que el otro sacerdote había estado moviendo en su recipiente para que no coagulara. Ahora el sumo sacerdote toma esa sangre y entra por segunda vez en el lugar santísimo. Allí esparce la sangre con su dedo hacia el lado oriental del propiciatorio una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo sin que la sangre llegue a tocar el arca. Cuenta con voz alta mientras esparce la sangre: Uno (hacia arriba), uno y uno (hacia abajo), uno y dos, uno y tres... uno y siete. De esa manera no se equivocó.

16:15 “Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevará su sangre detrás del velo y hará con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociará sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.” (LBLA) – Ahora es sacrificado el macho cabrío a favor del pueblo, que había sido señalado para HaShem por medio del sorteo. La sangre fue recibida en un recipiente y luego llevada detrás del velo y esparcida de la misma manera como la sangre del novillo personal, una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo. Luego el sacerdote sale hacia atrás al lugar santo.

16:16 “Hará, pues, expiación por el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; así hará también con la tienda de reunión que permanece con ellos en medio de sus impurezas.” (LBLA) – Con la sangre esparcida del macho cabrío se produce la expiación por el lugar santísimo y el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel que han contaminado el tabernáculo. Rashí dice que la expiación que se produjo con el esparcimiento de la sangre del novillo personal del sumo sacerdote, (v. 11), sólo fue para el sumo sacerdote y los demás sacerdotes por la impureza del santuario o de las ofrendas consagradas. Con otras palabras el esparcimiento sólo expiaba por los pecados cometidos al ingresar en el área del santuario en estado de impureza, tamé, o por haber comido carne de sacrificios en estado de tamé, o haber comido ofrendas consagradas en estado de tahor, cuando estas habían sido contaminadas. El esparcimiento de la sangre del novillo purificó el tabernáculo por las impurezas de los sacerdotes y el esparcimiento de la sangre del macho cabrío purificó el tabernáculo por las impurezas producidas por los hijos de Israel.

así hará también con la tienda de reunión” – Al igual que roció de la sangre de las dos ofrendas en el lugar santísimo, uno hacia arriba y siete hacia abajo, así también deberá rociar sobre el velo, estando en el lugar santo, primero de la sangre del novillo y luego de la del macho cabrío, una vez hacia arriba y siete hacia abajo cada vez.

Segunda aliyá, 16:18-24

16:18 “Entonces saldrá al altar que está delante de HaShem y hará expiación por él, y tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar por todos los lados.” (LBLA revisada) – Se refiere al altar de oro en el lugar santo, como está escrito en Éxodo 30:9-10:

No ofreceréis incienso extraño en este altar, ni ofrenda de ascensión ni ofrenda de cereal; tampoco derramaréis libación sobre él. Aharón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año; hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas vuestras generaciones; santísimo es a HaShem.” (LBLA revisada)

Las dos sangres, la del novillo personal del sumo sacerdote y la del macho cabrío del pueblo, fueron mezcladas y colocadas en las cuatro esquinas del altar de oro.

16:19 “Y rociará sobre él de la sangre siete veces con su dedo, y lo limpiará, y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel.” (LBLA revisada) – El sumo sacerdote limpiaba una zona encima del altar y esparcía la sangre siete veces sobre ésta. En total fueron 43 aspersiones de sangre en el santuario, 2 x (1+7) veces en el lugar santísimo, 2 x (1+7) veces sobre el velo desde el lugar santo, 4 veces sobre los cuernos y 7 veces sobre el altar (16+16+4+7=43). La sangre que sobraba fue vertida al pie del altar del atrio.

En Hebreos 9:11-14, 24-26 está escrito:

Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna. Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada sobre los que se han contaminado, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre del Mesías, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?... Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.” (LBLA revisada)

En Hebreos 10:19-20 está escrito:

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa HaMashíaj, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne”. (LBLA revisada)

Aquí dice que la sangre de Yeshúa es como un camino por el cual podemos llegar al lugar santísimo en el cielo. Esto nos enseña que cuando el sumo sacerdote salpicó hacia abajo siete veces se “dibujó” un camino de sangre que llega hasta el lugar de la manifestación de HaShem, el lugar de intimidad con el Padre celestial, cf. Éxodo 30:36b “donde me citaré allí contigo”. Las siete gotas de sangre que hay en el suelo son como siete pasos que llegan al punto de encuentro. El número siete habla de que hay un rociamiento para cada uno de los milenios de la historia del hombre pecador sobre la tierra. De la misma manera como se salpicó siete veces en la tierra, habrá 7000 mil años de pecado en la tierra que necesitan ser expiados por la sangre del Mesías en el templo celestial. En el octavo milenio ya no habrá pecado, y por esto sólo se salpicaban siete veces en la tierra. Después del séptimo milenio viviremos en una era de justicia, producida por la muerte y resurrección del Mesías.

16:21 “Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.” (LBLA revisada) – Esta es la tercera confesión que el gran sacerdote hace de los pecados, esta vez por los pecados de todo el pueblo.

16:22 “El macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a una tierra solitaria; y soltará el macho cabrío en el desierto.” (LBLA) – El gran sacerdote no podía dejar el atrio hasta que el hombre había llegado al desierto. Para saber cuando llegó, habían edificado plataformas sobre las cuales se colocaban unas personas. Cuando el hombre llegó al desierto con el macho cabrío, otro hombre agitaba una bufanda sobre la última plataforma para que se viera hasta la plataforma anterior, y así sucesivamente hasta llegar al templo en Yerushalayim.

Cuando el pueblo vivía en santidad y justicia, podían ver como el hilo escarlata que estaba colocada en la entrada del santuario se volvió blanco en el momento de la muerte del macho cabrío que fue llevado al desierto. Pero, como hemos visto según el testimonio del Talmud, más adelante ese milagro no ocurrió siempre, y después de la muerte de Yeshúa hasta la destrucción del templo, no pasó nunca. Por esto los sabios ya no lo colgaban en la entrada del lugar santo durante los últimos años antes de la destrucción del templo. El Midrash[14] cuenta que el mensajero debía atar la mitad del hilo en el despeñadero y la otra mitad en los cuernos del macho cabrío.

Este texto dice que el macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de los hijos de Israel. Esto constituye una sombra de lo que iba a hacer Mashíaj ben Yosef, como está escrito en Isaías 53:4, 11-12:

Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido... Debido a la angustia de su alma, él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando él el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.” (LBLA)

16:23 “Entonces Aharón entrará en la tienda de reunión y se quitará las vestiduras de lino que se había puesto al entrar en el lugar santo, y las dejará allí.” (LBLA revisada) – Esta es la tercera vez que el gran sacerdote cambia sus ropas. Las ropas usadas en el servicio de yom kipur tenían que ser guardadas y no podían ser utilizadas para otro yom kipur.

16:24 “Lavará su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondrá sus vestidos, y saldrá y ofrecerá su ofrenda de ascensión y la ofrenda de ascensión del pueblo, y hará expiación por sí mismo y por el pueblo.” (LBLA revisada) – De este versículo se aprende que al cambiar la ropa hacía falta purificarse en la mikvé. Ahora se ponía sus ropas de oro para sacrificar los dos carneros mencionados en los versículos 3 y 5. También sacrificaba algunos de los sacrificios adicionales, musaf, mencionados en Números 29:7-11.

Tercera aliyá, 16:25-34

16:25 “Luego quemará en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado.” (LBLA) – Después de esto cambiaba su ropa de nuevo por cuarta vez para entrar en el lugar santísimo y recoger la cuchara y el incensario. Hebreos 9:4 no habla del altar del incienso como si estuviera en lugar santísimo, sino de este incensario que estaba allí durante todo el servicio de yom kipur. En el texto griego de Hebreos 9:4 no aparece la palabra “altar”.

Después de sacar la cuchara y el incensario del lugar santísimo, el gran sacerdote cambia la ropa de nuevo para sacrificar los últimos sacrificios adicionales, musaf, del día y presentar la ofrenda diaria del cordero de la tarde y quemar el incienso diario sobre el altar de oro. Después ofreció el resto de la oblación diaria del gran sacerdote sobre el altar. Luego se quitaba las ropas de oro y se vestía con sus propias ropas para regresar a su casa. La gente le acompañaba hasta su casa con regocijo porque había hecho su trabajo con éxito.

16:27 “Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiación, serán llevados fuera del campamento, y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol.” (LBLA) – El novillo y el macho cabrío son quemados fuera del campamento para conectar espiritualmente con lo que iba a ocurrir con el Mesías Yeshúa, como está escrito en Hebreos 13:11-12

Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Yeshúa, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.” (LBLA revisada)

16:29 “Y esto os será un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillaréis vuestras almas y no haréis obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros” – Humillar el alma se refiere al ayuno total, sin comer ni beber nada durante 25 horas.

16:30 “porque en este día él hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem.” (LBLA revisada) – El texto hebreo dice que ÉL hará expiación delante de HaShem. ¿De quién se está hablando? Está hablando no sólo del sumo sacerdote terrenal sino también de Mashíaj ben Yosef, el Mesías sufriente, que iba a venir para hacer expiación por los hijos de Israel y limpiarlos de todos sus pecados delante de HaShem.

Ahora, si Yeshúa murió el 14 de nisán ¿cómo pudo cumplir con yom kipur que cae medio año más tarde? La respuesta es que la obra de Mashíaj no ha terminado todavía. Él ha entrado en el lugar santísimo en el cielo, pero no ha salido al pueblo. La mitad queda por cumplirse. Al salir de ese lugar el pecado será eliminado para siempre en cada uno que haya recibido su sacrificio de manera personal. Seremos transformados totalmente y liberados del yetser hará. Cuando regrese el Mesías, en yom kipur será eliminado el pecado de la tierra de Israel en un solo día, como está escrito en Zacarías 3:9:

Porque he aquí la piedra que he puesto delante de Yehoshúa, sobre esta única piedra hay siete ojos. He aquí, yo grabaré una inscripción en ella"--declara HaShem de los ejércitos-- "y quitaré la iniquidad de esta tierra en un solo día.” (LBLA revisada)

En Malaquías 3:1-3 está escrito:

He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene--dice HaShem de los ejércitos. ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando él aparezca? Porque él es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y él se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia a HaShem.” (LBLA revisada)

16:31 “Os será shabat, de descanso completo, para que humilléis vuestras almas; es estatuto perpetuo.” (LBLA revisada) – Aquí aparece la expresión shabat shabatón. Sólo se menciona esta expresión cuando se habla del shabat semanal yom kipur y el año sabático. Los shabats de las fiestas anuales no son mencionadas como shabat shabatón. Yom kipur es el shabat de los shabats anuales de la misma manera como el shabat semanal es el shabat de los días de la semana. Hay siete shabats anuales adicionales a parte de los shabats semanales, entre los cuales yom kipur sirve como un shabat especial, al igual que el shabat de la semana para los días de la semana, cf. Levítico 23. De la misma manera sucede con el yovel, el año de jubileo, en relación con los siete años de shmitá, remisión, cf. Levítico 25.

16:32 “Así el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre hará expiación: se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas” – Este texto tiene una indicación de que Yeshúa actuó en lugar de su Padre Celestial cuando nos redimió de nuestros pecados, como está escrito en 2 Corintios 5:18-21:

Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio del Mesías, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Dios estaba en el Mesías reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores del Mesías, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre del Mesías os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios! Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en él.” (LBLA revisada)

16:33 “y hará expiación por el santo santuario; hará expiación también por la tienda de reunión y por el altar. Hará expiación además por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.” (LBLA) – Todos los sacrificios durante yom kipur hacen esta limpieza total una vez al año. Sin embargo no es capaz de eliminar el pecado dentro del hombre, sólo expiar por las impurezas y los pecados cometidos durante el año. La carta de los Hebreos 9:1 – 10:25 da una enseñanza profunda mesiánica sobre el servicio de yom kipur. Allí se enseña entre otras cosas que:

  1. El servicio de yom kipur en la tierra no hace perfecto al hombre, quitando la misma raíz del pecado, sólo perdona y cubre pero no quita.

  2. El servicio de yom kipur en el Cielo sí hace perfecto al hombre que se apropia del sacrificio eterno y perfecto de Mashíaj Yeshúa.

  3. Una cosa no excluye la otra, sino una es la sombra de la otra.

  4. Una no será quitada hasta que haya venido lo perfecto. Para algunos será cuando el Mesías regrese y para otros será cuando el cielo y la tierra pasen.

Cuarta aliyá, 17:1-7

17:3-4 “Cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle un buey, un cordero o una cabra en el campamento, o el que lo degüelle fuera del campamento sin llevarlo a la puerta de la tienda de reunión para presentarlo como una ofrenda a HaShem, delante del tabernáculo de HaShem, ese hombre será culpable de la sangre. Ha derramado sangre y ese hombre será cortado de entre su pueblo.” (LBLA revisada) – Hay dos interpretaciones de este texto:

  1. Se refiere a animales consagrados para la ofrenda (R. Akivá y Rashí).

  2. Se refiere a animales no consagrados. Durante el tiempo del desierto estaba prohibido sacrificar fuera del Tabernáculo (Talmud Julín 17a), cf. Deuteronomio 12:15, 21.

El permiso de comer carne se dio a partir del diluvio. Antes estaba prohibido.

17:7 “Y ya no sacrificarán sus sacrificios a los demonios con los cuales se prostituyen. Esto les será estatuto perpetuo por todas sus generaciones.” (LBLA) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “demonio” es sair.[15] Esta palabra tiene varias interpretaciones:

  1. Demonio, que es un ente incorpóreo que merodea en los lugares desolados e inhóspitos, cf. Isaías 13:21; 34:14.

  2. Según el comentario de Ibn Ezrá, a estos entes se les da el mismo nombre que a los chivos porque ese es el aspecto que les adjudican los que creen en ellos.

  3. Según el Targum Yonatán ben Uziel, el versículo se está refiriendo a los ídolos, asemejándolos a los seirim, (plural de saír).

En 2 Crónicas 11:15 está escrito:

Y designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, para los demonios, y para los becerros que él había hecho.” (LBLA)

En 1 Corintios 10:19-20 está escrito:

¿Qué quiero decir, entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algo? No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios; no quiero que seáis partícipes con los demonios.” (LBLA)

Quinta aliyá, 17:8 – 18:5

17:11 “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.” (LBLA) – La sangre representa la vida. La vida depende de la sangre.

Con la muerte de Yeshúa se hizo expiación por la vida del hombre, al derramar él su sangre. La sangre fue tomada por HaShem como un medio de expiación por razón de la vida, el alma, que depende de la sangre.

No hay base en las Escrituras para no permitir que se hagan transfusiones de la sangre para salvar la vida humana. El alma no es transferida a la otra persona al pasar parte de la sangre, ni es transferida a la otra persona parte del alma, (emociones, intelecto y voluntad). El alma es mantenida por medio de la sangre, pero no está en la sangre.

18:3  No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Kenáan adonde yo os llevo; no andaréis en sus estatutos.” (LBLA revisada) – Este texto muestra que los hijos de Israel han sido llamados a ser diferentes a los demás pueblos del mundo, especialmente cuando los pueblos son tan inmorales como los egipcios y los cananeos. Han sido llamados a comer diferentemente, vestir diferentemente, hablar diferentemente etc. ¿Podemos entonces mirar las prácticas de los demás pueblos y hacer lo contrario? ¿Es eso lo que HaShem quiere enseñarnos con esta palabra? Hasta cierto punto esto está bien, pero si vamos a dejar que las prácticas de los paganos determinen nuestra conducta, es posible que dejemos de hacer algo que HaShem aprueba e incluso manda. ¡No vamos a dejar de hacer algo bueno sólo porque los demás lo hacen! Por lo tanto, sigue el versículo 4 diciendo:

“Habréis de cumplir MIS estatutos y guardar MIS leyes para andar en ellos.” (LBLA revisada)

No son los paganos los que determinan nuestra conducta, sino la Torá de HaShem. En el camino de restauración hay muchos ex cristianos que rechazan todas las cosas que hacen los cristianos. Pero sólo por el hecho de que se hagan ciertas cosas en el mundo cristiano no es una razón suficientemente fuerte para rechazarlo. Por ejemplo, no podemos dejar de leer las Escrituras porque los satanistas las estén leyendo. Esa actitud no es sana y al final llevará a la persona a desviarse del camino recto.

18:5 “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy HaShem.” (LBLA revisada) – Este texto nos muestra que hay vida en la obediencia a los mandamientos. La pregunta surge: ¿Hay vida eterna en el cumplimiento de la Torá o hay una larga vida en la tierra? La respuesta es: ambas cosas. Hay mandamientos que producen una vida larga debajo del sol y hay otros mandamientos que fueron dados para dar vida eterna al hombre. Por ejemplo el mandamiento que nos ordena creer en el profeta como Moshé, cf. Deuteronomio 18:15, 18 es uno de los que dan vida eterna, como está escrito en Hechos 16:31:

Ellos respondieron: Cree en el Señor Yeshúa, y serás salvo, tú y tu casa.” (LBLA revisada)

En Romanos 10:3-10 está escrito:

Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. Porque el Mesías es la meta de la Torá para justicia a todo aquel que cree. Porque Moshé escribe que el hombre que practica la justicia que es de la Torá, vivirá por ella. Además, la justicia que es de la fe, dice así: NO DIGAS EN TU CORAZÓN: "¿QUIÉN SUBIRÁ AL CIELO?" (esto es, para hacer bajar al Mesías), o "¿ QUIÉN DESCENDERÁ AL ABISMO?" (esto es, para subir al Mesías de entre los muertos). Mas, ¿qué dice? CERCA DE TI ESTA LA PALABRA, EN TU BOCA Y EN TU CORAZÓN, es decir, la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca a Yeshúa por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.” (LBLA revisada)

No hay contradicción entre Moshé y Yeshúa. Si fuese así, Yeshúa sería un falso mesías. Lo que Romanos 10 enseña es lo mismo que Levítico 18:5, que hay vida para aquel que practica la Torá, porque la Torá lleva la persona al Mesías y a la justicia de la fe, la cual está citada en la Torá, cf. Deuteronomio 30:12-14. El problema surge cuando una persona intenta usar aquellos mandamientos que no son dados para vida eterna y cumplirlos en su propia fuerza para así obtener la salvación de su alma por los propios méritos. Otra enseñanza falsa, que existe dentro de la parte apóstata del judaísmo, es que uno tendrá el derecho de entrar en el mundo venidero si las obras buenas pesan más que las obras malas. Esos caminos son engañosos y sumamente combatidos en Los Escritos Mesiánicos por los emisarios del Mesías.

En la traducción hecha por Dr. David H. Stern[16] de Gálatas 3:12 está escrito:

Sin embargo, el legalismo no está basado en la confianza y la fidelidad, sino en una mala interpretación del texto que dice, EL QUE LAS HACE, VIVIRÁ POR ELLAS.”

Sexta y séptima aliyá, 18:6-30

18:24 “No os contaminéis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros.” (LBLA) – Todas estas cosas, cf. v 6-23, hicieron en Egipto y en la tierra de Kenáan. Aquí vemos que hay muchos mandamientos de la Torá para las naciones. Sólo en este texto hay 24 mandamientos que aplican a los gentiles de los 613 que fueron dados a Israel. Las naciones que habían quebrantado estos mandamientos fueron condenadas por ello. Casi todos son de carácter sexual. Pero también hablan de quemar a sus hijos a un dios pagano, idolatría y derramamiento de sangre inocente. Por esto se pueden encontrar en este texto los tres pecados cardinales, sexo ilícito, idolatría y violencia. Por estos tres pecados viene el juicio de HaShem sobre todos los hombres, benei Noaj, hijos de Noé, como está escrito en Efesios 5:3-7:

Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos.” (LBLA revisada)

Las naciones tienen una responsabilidad delante de HaShem para cumplir los mandamientos de la Torá que les corresponden y si no lo hacen, vendrá su juicio tarde o temprano. Este texto nos enseña además que como la tierra de Israel es un lugar sagrado, los pecados que son cometidos allí son condenados más que si hubieran sido cometidos en otro lugar.

18:28 “no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que estuvo antes de vosotros.” (LBLA) – La tierra de Israel vomita a los moradores que comenten estos pecados inmorales. Por causa de que los hijos de Kenáan practicaban estos pecados, los hijos de Israel recibieron la orden de exterminarlos de sobre la tierra santa.

Comentarios 30

Primera aliyá, 19:1-14

19:2  “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos porque yo, HaShem vuestro Dios, soy santo.” (LBLA revisada) – Según el Midrash,[1] este texto muestra que cuando Moshé transmitió la Torá al pueblo de Israel no solía reunir a toda la congregación de una vez. Por regla general Moshé se reunió primero con su hermano Aharón y le transmitió de manera profunda todo lo que había recibido de HaShem. Luego Aharón se sentó a la mano derecha de Moshé. Después vinieron los dos hijos de Aharón, Elazar e Itamar, y Moshé repetía las enseñanzas a ellos según su nivel de comprensión. Ellos luego se sentaron cerca de su padre Aharón y su tío Moshé. Después fue repetido el mismo pasaje de la Torá a los ancianos de Israel según su nivel de comprensión y finalmente Moshé repitió toda la enseñanza a todos los varones del pueblo. Este fue el procedimiento normal para transmitir la Torá al pueblo. Moshé, por lo tanto, escuchó la misma lección cinco veces, una vez directamente de HaShem y cuatro veces de su propia boca.

Pero en esta ocasión Moshé recibe la orden de convocar a toda la asamblea, inclusive las mujeres y los niños. La razón para hacerlo fue que esta sección contiene muchísimas leyes que tienen que ver con todo el pueblo y, según Rashí, porque la mayor parte de las leyes esenciales de la Torá dependen de esta Parashá. Por ejemplo, en esta sección se encuentra la ley general de amar al prójimo como a sí mismo. También se puede encontrar mandamientos muy similares a las diez palabras que fueron pronunciadas ante todo el pueblo en Sinai.[2] En total hay 51 mandamientos en esta corta Parashá.

Este versículo también nos enseña que la santidad no es solamente para los sacerdotes y levitas, sino para toda la congregación de los hijos de Israel. La santidad consiste en ser apartado de las costumbres que son practicadas por los pueblos que están alejados de HaShem y dedicarse a Él en obediencia a Sus mandamientos.

19:3  Un hombre ha de reverenciar a su madre y a su padre. Y guardaréis mis shabats; yo soy HaShem vuestro Dios.” (LBLA revisada) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “reverenciar” es yaré,[3] y significa “temer”, “reverenciar”. Hay una diferencia entre este mandamiento y el de Éxodo 20:12 donde está escrito:

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Dios te da.” (LBLA revisada)

La palabra hebrea que ha sido traducida como “honrar” es kavad,[4] que significa “ser pesado”, “ser rico”, “tener honra”, “ser una carga”. En Éxodo 20 está escrito que debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre, y en Levítico 19 está escrito que debemos temer a nuestra madre y a nuestro padre. No es lo mismo honrar que temer. Honrar a los padres no sólo tiene que ver con mostrarles respeto sino también darles los bienes materiales que necesitan y satisfacer todas sus necesidades cuando estén en apuros, como está escrito en Mateo 15:3-6:

“Y respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? Porque Dios dijo: "HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE," y: "QUIEN HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA.” Pero vosotros decís: "Cualquiera que diga a su padre o a su madre: 'Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado', no necesitará más honrar a su padre o a su madre.” Y así invalidasteis la palabra de Dios por causa de vuestra tradición.” (LBLA)

Aquí vemos que la honra a los padres tiene que ver con una ayuda económica. Honrar a los padres también implica obedecerles en el Señor, como está escrito en Efesios 6:1-3:

“Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo. HONRA A TU PADRE Y A tu MADRE (que es el primer mandamiento con promesa), PARA QUE TE VAYA BIEN, Y PARA QUE TENGAS LARGA VIDA SOBRE LA TIERRA.” (LBLA)

En el texto de Éxodo aparece primero el padre y luego la madre en referencia a la honra, pero en el texto de Levítico aparece primero la madre y luego el padre en referencia al temor, o a la reverencia. ¿Por qué aparece primero la madre y luego el padre en este texto? ¿Se debe temer más a la madre que al padre?

Vamos a dar dos explicaciones a esto. Por regla general, es más fácil temer, en el sentido de respetar y reverenciar, al padre, por su forma masculina de ser, que la madre. El niño tiende a aprovecharse de la dulzura y el carácter suave de la madre. Es más fácil faltar el respeto a la madre que al padre. Por esto la Torá pone la madre primero, para que no dejemos de mostrarle respeto a nuestras madres, sino respetar a los dos padres por igual.

Sin embargo, al mirar el contexto vemos que hay una escala de reverencia, madre, padre y HaShem. Es una escala invertida de autoridad. Según este orden, el niño va aprendiendo durante el desarrollo de su vida quién está por encima de él. Primero aprende a temer a la madre, que es la que más tiempo se dedica a él durante sus primeros años de vida. Luego el niño aprende a reverenciar a su padre y finalmente aprende a reverenciar a HaShem.

Este texto nos enseña que una manera de mostrar respeto a HaShem es guardar el shabat. El judío que no guarda el shabat no teme a HaShem. El no judío que teme a HaShem guarda el shabat según el nivel que escoge para su vida.

Respetar a los padres implica, entre otras cosas, que un hijo no puede contradecir las palabras de ellos. Tampoco puede decir: “Lo que dice mi padre es correcto”. Si los padres tienen sillas reservadas para ellos un hijo no debe sentarse en ellas.

El texto hebreo dice literalmente: “Un hombre...” Esto nos enseña que el varón casado está más comprometido con sus padres que la mujer casada. Una mujer casada no está obligada a obedecer a sus padres cuando su marido diga algo contrario. En el momento de su boda, la mujer pasa de estar bajo la autoridad de su padre a estar bajo la autoridad de su esposo, como está escrito en 1 Corintios 11:3:

“Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es el Mesías, y la cabeza de la mujer (casada) es el hombre (con el cual está casada), y la cabeza del Mesías es Dios.” (LBLA revisada)

19:4  “No os volváis a los ídolos, ni hagáis para vosotros dioses de fundición; yo soy HaShem vuestro Dios.” (LBLA revisada) – La raíz de la palabra que ha sido traducida como “volváis” es paná,[5] y significa “encarar”, “volverse a”, “mirar hacia”. Esto implica que está prohibido mirar con curiosidad y asombro a los ídolos y a las estatuas. Según Rambam,[6] en la práctica también implica que está prohibido leer cualquier libro, escuchar conferencias o involucrarse en cultos, religiones o filosofías que sean extraños a la Torá.

Este texto también nos enseña que está prohibido hacer viajes turísticos para contemplar las ruinas de los templos mayas en Centroamérica, los pirámides en Egipto, la iglesia Notre Dam en Paris, los templos budistas en Asia y el templo Bahai en Haifa o cualquier otro lugar de culto pagano. Cuando una persona admira o mira con asombro a los edificios y las imágenes de los dioses paganos se hace culpable de quebrantar este mandamiento.

“ni hagáis para vosotros dioses de fundición” – Está prohibido fabricar ídolos, incluso para los no judíos. Esto incluye la prohibición de comerciar con estatuas idolátricas, santos católicos, crucifijos, budas y demás objetos de culto pagano. También está prohibido a un israelita sacar beneficio económico de la idolatría de los gentiles.

19:10 “Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; lo dejarás para el pobre y para el forastero. Yo soy HaShem vuestro Dios(LBLA revisada) – La Torá enseña que hay que tratar a los pobres de manera favorable. HaShem tiene un corazón muy sensible a las necesidades de los débiles y nos ordena ayudar de forma práctica y económica a los necesitados.

19:11 “No hurtaréis, ni engañaréis, ni os mentiréis unos a otros.” (LBLA revisada) – Este hurto tiene que ver con objetos materiales. Como hay más de un mandamiento que prohíbe el hurto, se entiende que los dos están hablando de dos cosas diferentes. El primer mandamiento contra el hurto se encuentra en las diez palabras, como está escrito en Éxodo 20:15:

No hurtarás.” (LBLA)

Como la infracción voluntaria de la mayoría de los mandamientos que están en las diez palabras trae la pena de muerte, también se interpreta que el hurto del cual se está hablando allí no es el hurto de las cosas, sino de las personas, con otras palabras, del secuestro. El secuestro es un delito que merece la pena capital, como está escrito en Éxodo 21:16:

El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.” (LBLA)

Así que, en Levítico 19 se habla del hurto de los objetos. Está prohibido apropiarse de cualquier cosa que sea de otra persona. Yaakov vivía con su suegro durante 20 años y cuando salió de allí podía testificar que no había tomado absolutamente nada de lo que pertenecía a Laván, como está escrito en Génesis 31:37:

Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos.” (LBLA) 

Esta actitud muy cuidadosa que había en nuestro padre Yaakov de no llevar nada de la casa de Laván, ni siquiera una cucharita o una aguja para coser, es un buen ejemplo para todos nosotros.

Como HaShem está dando el tiempo a cada persona, el tiempo es algo que cada uno tiene que administrar correctamente y no perder. Por lo tanto está prohibido tomar el tiempo de una persona sin su permiso. Fulano se acerca a Mengano, que es un hombre muy ocupado, y le pide cinco minutos para hablar. Mengano accede y está dispuesto a darle cinco minutos de su precioso tiempo, pero Fulano no respeta los cinco minutos sino que sigue hablando y hablando, sin ser consciente de que no solamente está pervirtiendo su propia palabra, sino realmente está hurtando el tiempo de Mengano.

Otra forma de hurtar es llegar tarde a una cita. El que llega tarde está hurtando el tiempo precioso de las personas que le están esperando. Si uno llega tarde y no cumple con su compromiso para llegar a cierta hora, no solamente ha corrompido su palabra, sino también ha hurtado el tiempo de los demás.

Otra manera de hurtar es trabajar con negligencia. Si el patrón ha contratado a un obrero para trabajar, ese obrero es digno de su salario si trabaja. Pero si es negligente en su trabajo, o toma pausas sin permiso, está hurtando de su patrón. ¿Cómo luego tiene conciencia para cobrar por un tiempo que no ha trabajado, o por un trabajo que ha sido hecho de mala manera? Un hombre santo trabaja igual cuando el jefe está presente que cuando no está. Si alguien necesita un jefe que le vigile para que trabaje bien y no tome pausas innecesarias en su trabajo, es un ladrón. Un verdadero israelita es uno en quien no hay engaño, como está escrito en Juan 1:47:

Yeshúa vio venir a Natanel y dice de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño.” (LBLA revisada)

En esta escritura el mandamiento de no hurtar está escrito de forma plural. Esto nos enseña que cualquiera que sepa de un hurto y no diga nada, también es culpable. El que no habla se convierte en un compañero del que pecó.

19:12 “Y no juraréis en falso por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios; yo soy HaShem.” (LBLA revisada) – El contexto habla del dinero. Cuando una persona hurta, tiende a esconder su delito engañando al prójimo, cf. v. 11. Si no se arrepiente tiende a mentir. Puede tratarse de un depósito confiado o algo prestado que la persona niegue haber recibido. Es posible que también llegue a jurar en falso por el nombre de HaShem delante de una corte de justicia, beit din, diciendo que no se apropió de los bienes del otro. Es un delito grave jurar algo por el nombre de HaShem que no es verdadero.

Rashí señala que cuando este texto dice: “no juraréis en falso por mi nombre” se está refiriendo a cualquiera de los nombres de Dios, puesto que en Éxodo 20:7 sólo se refiere al Nombre sagrado, YHWH.

Esta escritura nos enseña que está permitido jurar por el nombre de HaShem. La prohibición solamente es contra el hecho de jurar en falso por su Nombre. ¿Cómo entonces podemos entender el texto de Mateo 5:33-37 donde el Mesías nos está enseñando acerca de no jurar, como está escrito:

También habéis oído que se dijo a los antepasados: "NO JURARAS FALSAMENTE, SINO QUE CUMPLIRÁS TUS JURAMENTOS A HASHEM.” (LBLA revisada) Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es LA CIUDAD DEL GRAN REY. Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. Antes bien, sea vuestro hablar: "Sí, sí" o "No, no"; y lo que es más de esto, procede del mal.” (LBLA revisada)?

Al leer este texto nos da la impresión de que Yeshúa prohíbe jurar. En tal caso su enseñanza iría en contra de la Torá que permite jurar, cf. Génesis 21:31; 24:9; Números 30:2. El manuscrito hebreo de Mateo, llamado DuTillet, nos puede traer luz sobre esta cuestión. Allí está escrito: “no juréis por ninguna cosa”, en hebreo shum davar. Así que Yeshúa no prohíbe el juramento en sí, sino un juramento que se hace por las cosas. El contexto de Mateo 5 confirma esta interpretación, donde habla de que no se puede jurar por el cielo, la tierra, Jerusalén o la cabeza, que son cosas. Pero sí está permitido hacer un juramento por el nombre de HaShem, con tal que no se haga en vano, sin cumplirlo.

19:13 “No defraudarás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana.” (LBLA revisada) – La Torá sigue hablando del dinero. Aquí hay tres prohibiciones acerca de tomar o retener el dinero del otro. La primera implica no tomar ventaja de una posición favorable para retener el dinero del otro. Por ejemplo, si alguien debe dinero a otro, no podrá retenerlo haciendo excusas, o utilizando trucos para seguir reteniéndolo.

La segunda prohibición implica no robar en público con violencia, en contraste con el versículo 11 donde se está refiriendo al hurto que se hace en secreto.

La tercera prohibición implica no demorar el pago de un obrero, más tiempo de lo acordado. Ese delito es considerado como si se tomara el alma del trabajador.

Al ver tantas prohibiciones en contra del hurto entendemos la gravedad de este pecado en los ojos de HaShem. El hurto produce maldición para el que lo practica, como está escrito en Zacarías 5:1-4:

Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro lado. La haré salir--declara HaShem de los ejércitos-- y entrará en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.” (LBLA revisada)

19:14 “No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Dios; yo soy HaShem.” (LBLA revisada) – Hay una relación entre no maltratar al minusválido, el sordo y el ciego, y el temor a HaShem. Por un lado significa que al maltratar a los débiles se está maltratando a HaShem que los ha creado. Por otro lado tiene que ver con una actitud de desprecio en el corazón que sólo HaShem conoce. Está prohibido menospreciar al débil en el corazón, aprovecharse de él, burlarse de él o fastidiarle. Por eso dice “y temerás a tu Dios”. HaShem ve la actitud secreta del corazón de cada uno. Y si alguien teme a HaShem no va a pensar mal de los que sufren algún desperfecto.

Si interpretamos este texto en el nivel remez, alegórico, aprendemos que poner tropiezo delante de un ciego también puede significar dar un consejo malo al ignorante. El temor de Dios es un antídoto contra este delito. El que sabe que HaShem conoce sus pensamientos no va a aprovecharse de un ignorante para su propio beneficio o para producirle daño.

Segunda aliyá, 19:15-22

19:15 “No haréis injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni honrarás al grande, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo.” (LBLA) – Este texto no está hablando a cualquier ciudadano en Israel, sino a los jueces. El ciudadano no tiene el derecho de juzgar a su prójimo, como está escrito en Mateo 7:1-6:

“No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: "Déjame sacarte la mota del ojo", cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.” (LBLA)

El texto de Levítico 19:15 nos enseña que la Torá fue escrita, en primer lugar, para los jueces de Israel. Un juez no puede favorecer a un pobre por compasión si ha cometido un delito. El estado social no puede cambiar la justicia. De la misma manera está prohibido para un juez honrar a un hombre que es grande, en el sentido de rico. Si él cambia su conducta o su sentencia ante un rico por el hecho de que tiene dinero o porque pudiera tener el poder para hacerle daño, es un juez perverso. Esa actitud también está prohibida entre los ciudadanos. Si honramos a una persona rica solamente por su estado económico, y no damos el mismo honor al que es pobre, cometemos pecado y hacemos acepción de personas, como está escrito en Jacobo (Stg.) 2:1-9:

Hermanos míos, no tengáis vuestra fe en nuestro glorioso Señor Yeshúa HaMashíaj con una actitud de favoritismo. Porque si en vuestra sinagoga entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa, y también entra un pobre con ropa sucia, y dais atención especial al que lleva la ropa lujosa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado; ¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que Él prometió a los que le aman? Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados? Si en verdad cumplís la Torá real conforme a la Escritura: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO, bien hacéis. Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la Torá como transgresores.” (LBLA revisada)

con justicia juzgarás a tu prójimo” – Esto puede entenderse de varias maneras. Primero en el nivel peshat, simple, como hemos mencionado antes, de manera que un juez no puede tener en cuenta el estado económico del procesado a la hora de dictar sentencia. Esta oración serviría para reafirmar lo antes dicho.

La segunda manera de interpretación de este texto es que el procesado debe ser considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario con pruebas y testigos.

Una tercera manera de entender sería que, en el caso de duda de la conducta de una persona, se debe interpretar su conducta de la manera más benévola, por no saber exactamente las razones y los motivos detrás de ese comportamiento dudoso que se parece a una conducta pecaminosa.

Nunca juzgues una persona sin haber estado en su situación. El que es benévolo en su manera de tratar a su prójimo, recibirá un juicio más misericordioso ante el tribunal del Mesías.

19:16 “No andarás de chismoso entre tu pueblo; no te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo; yo soy HaShem.” (LBLA revisada) – El chismoso es el que escucha un mal informe de otro y lo pasa a un tercero y luego se dirige al que fue calumniado y le revela lo que se dijo de él. Aunque sea cierto lo que se ha transmitido, se considera como chisme, en hebreo rejilut, y está prohibido por la Torá.

La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “quedarás quieto” es amad,[7] y significa “estar de pie”, “estar quieto”. Entonces el sentido de esta oración es que no se puede quedar quieto ante el peligro de muerte de un ser humano, judío o no, si uno tiene la posibilidad de salvarle. La vida humana es tan valiosa que está permitido quebrantar casi todos los demás mandamientos para salvar una sola alma. Sin embargo, en el caso de que su propia vida esté en peligro, no hay obligación para ayudar al otro.

Esto también implica que está prohibido quedarse callado si uno puede testificar a favor de otro para salvarle de una condena ante el beit din.

19:17 “No odiarás a tu compatriota en tu corazón; ciertamente reprenderás a tu prójimo, y no portarás pecado a causa de él.” (LBLA) – El odio en secreto está prohibido. Hay personas que nos caen mal sin que haya una razón lógica que explique por qué. Simplemente no nos gustan. En esos casos es importante no dejar lugar a ese sentimiento engañoso del corazón, sino tomar una decisión de amar al prójimo a pesar de que no nos caiga bien. Con estas personas HaShem nos está poniendo a prueba para ver si estamos dispuestos a amar sin tener sentimientos favorables hacia el prójimo. El amor no es simplemente una emoción, es una decisión de ser benévolo con el prójimo, incluso sin que me dé algo beneficioso a cambio.

El mandamiento de reprender al prójimo es uno de los más difíciles. A nadie nos gusta reprender ni ser reprendido. La carne dentro de nosotros es muy orgullosa y no acepta una corrección, especialmente si viene de uno que es semejante o inferior a nosotros. Sin embargo, es importante tomar en serio este mandamiento para vigilar sobre el bienestar de nuestros hermanos en la fe. Una persona madura y espiritual aprecia una reprensión dada en su justo momento porque sabe que puede equivocarse fácilmente aunque sea madura. Por eso, él aprecia la corrección para poder mejorar su conducta y evitar errores que causen daño al nombre de HaShem, a sí mismo y al prójimo.

Hay algunas indicaciones generales que nos ayudan a cumplir este mandamiento correctamente:[8]

  1. El que ve a otro quebrantar una norma directa de la Torá debe corregirlo, aún cuando sepa que el otro no acepte la reprensión.

  2. Si el pecado cometido por el otro no es una prohibición directa de la Torá y el que lo ve está seguro de que no va a aceptar la reprensión, no debe corregirlo.

  3. Si la persona que ve al otro cometer una falta no sabe si el otro le va a hacer caso o no, debe reprenderlo incluso si comete una falta que no sea contra una ley directa de la Torá.

  4. El mandamiento de reprender a otro sólo se aplica cuando el otro es una persona que desea cumplir la Torá. No se aplica sobre un malvado o sobre uno que desprecia abiertamente la Torá, cf. Proverbios 9:8.

  5. Si el beit din está en condiciones para castigar al que infrinja una prohibición, está obligado a hacerlo.

  6. El que esté obligado a corregir a otro debe hacerlo hasta que el trasgresor esté a punto de insultarlo o golpearlo, cf. 1 Samuel 20:32-33.

y no portarás pecado a causa de él” – Este texto nos enseña varias cosas. Primero, si reprendes a tu prójimo, no pecas. Segundo, si no reprendes a tu prójimo, llevarás pecado por causa de él, como está escrito en Ezequiel 3:18-19:

Cuando yo diga al impío: "Ciertamente morirás", si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.” (LBLA)

En Mateo 18:15-17 está escrito:

Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la congregación; y si también rehúsa escuchar a la congregación, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos.” (LBLA)

Estos textos nos muestran que tenemos una responsabilidad para corregirnos mutuamente para no llevar pecado por causa del otro, como también está escrito en Hebreos 3:12-13:

Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado.” (LBLA)

Sin embargo, para no llevar pecado por causa de la reprensión hacia el otro es importante considerar varias cosas. Primero, la reprensión no debe ser hecha en público, para no avergonzar al que peca, como nos enseña el Maestro Yeshúa, “ve y repréndelo a solas”. Sin embargo, hay casos cuando los líderes tienen que ser corregidos en público por otros líderes para que su pecado no sea un mal ejemplo para el pueblo, cf. 1 Timoteo 5:19-20.

En segundo lugar, debemos cuidar nuestra voz y las palabras para que la reprensión no dañe al trasgresor, cf. 2 Timoteo 2:24-26.

Si una persona no hace caso a la primera advertencia, uno debe buscar dos o tres testigos para corregirlo con más peso. Si aún así no quiere arrepentirse, el caso debe ser llevado a la corte de justicia, el beit din, aquí traducido como “congregación” en el texto de Mateo 18:17. Si el trasgresor rehúsa hacer caso a la sentencia del beit din, será considerado como un gentil y un colaborador con un pueblo invasor, con otras palabras, ya no es un miembro de la congregación de los hijos de Israel.

En Mateo 7:3-6 está escrito:

¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: "Déjame sacarte la mota del ojo", cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.” (LBLA)

Para poder corregir a otra persona correctamente, uno debe ser cuidadoso de no ser culpable del mismo delito. Si alguien está infringiendo un mandamiento sin haber hecho teshuvá, arrepentimiento, tiene una mala conciencia que le da un sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa puede estar basado en una realidad, que uno viva en pecado, o en una mentira, sin que uno viva en pecado. En ambos casos la culpabilidad tiende a buscar errores y pecados en los demás. Como uno se siente acusado por su propia conciencia, por sí mismo o por otros, es fácil proyectar ese sentimiento sobre otras personas y señalar y acusar los errores de los demás. El que se siente acusado acusa a los demás. También hay una tendencia de buscar auto justificación en los pecados de otros que viven una vida peor que uno mismo. Estas dos reacciones, la acusación y la auto justificación son síntomas de un alma enferma que no ha experimentado el perdón de sus pecados.

Sin embargo, el que primero ha tratado con su propia viga, no solamente está en condiciones para corregir al prójimo, sino está obligado a hacerlo, cuando las condiciones sean favorables. Yeshúa nos enseña, que después de sacar la viga del ojo de uno mismo, debemos ayudar al hermano a ser liberado de su paja. Pero si el otro no es un hermano, sino un perro o un cerdo, no vale la pena echarle estas perlas santas, porque las pisotearía y nos haría daño.

En el Talmud[9] está escrito: “Es mejor hacer que una persona reconozca la verdad por sí misma que meterla en ella con cien latigazos”.

El que no corrige la mala conducta de sus hijos comete un grave delito.

19:18 “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy HaShem.” (LBLA revisada) – La venganza implica devolver las mismas acciones malas a alguien que las haya hecho. El rencor no es lo mismo que la venganza. El rencor es un sentimiento que alguien guarda contra otro por haber hecho algo malo.

Aquí se encuentra el mandamiento número dos en importancia en toda la Torá, como está escrito en Marcos 12:28-31:

Cuando uno de los escribas se acercó, los oyó discutir, y reconociendo que les había contestado bien, le preguntó: ¿Cuál mandamiento es el más importante de todos? Yeshúa respondió: El más importante es: "ESCUCHA, ISRAEL; HASHEM NUESTRO DIOS, HASHEM UNO ES; Y AMARÁS A HASHEM TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE, Y CON TODA TU FUERZA.” El segundo es éste: "AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO.” No hay otro mandamiento mayor que éstos.” (LBLA revisada)

En el tiempo de Yeshúa había una discusión acerca de quién a estaba refiriendo la Torá cuando habla del prójimo. En Levítico 19:18 parece ser que la expresión “tu prójimo” solamente hace referencia a “los hijos de tu pueblo”, es decir, está limitado a significar solamente los israelitas. Pero el versículo 34 nos muestra que la expresión “el prójimo” no está limitada a significar solamente los hijos de Israel sino también a los extranjeros, como está escrito:

El extranjero que resida con vosotros os será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy HaShem vuestro Dios.(LBLA revisada)

Sin embargo, el amor tiene que mostrarse en primer lugar a los más cercanos. El que no ama a su hermano que ha visto no puede amar al forastero que no ha visto. El amor empieza con los cercanos y se va extendiendo a todos los hombres, como está escrito en 2 Pedro 1:5, 7:

Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid... a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor.” (LBLA)

En Lucas 10:25-37 encontramos la respuesta de nuestro Maestro a la discusión acerca de quién es el prójimo de un judío, como está escrito:

Y he aquí, cierto intérprete de la Torá se levantó, y para ponerle a prueba dijo: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la Torá? ¿Qué lees en ella? Respondiendo él, dijo: AMARÁS A HASHEM TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU FUERZA, Y CON TODA TU MENTE; Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO. Entonces le dijo: Has respondido correctamente; HAZ ESTO Y VIVIRÁS. Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Yeshúa: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Yeshúa, dijo: Cierto hombre bajaba de Yerushalayim a Yerijó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: "Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré.” ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Yeshúa le dijo: Ve y haz tú lo mismo.” (LBLA revisada)

Los samaritanos fueron hostiles contra los judíos, cf. Juan 4:9. Este texto nos enseña que hay que amar a todos los demás pueblos de la tierra. Tu prójimo es aquella persona que tienes por delante, no importa que sea de tu pueblo o extranjero. El amor no debe limitarse solamente a los que nos traten bien, como está escrito en Romanos 5:6-10:

Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo el Mesías murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira por medio de él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.” (LBLA revisada)

Aquí vemos que el amor de Dios incluye a los débiles, impíos, pecadores y enemigos, y se manifiesta en que él dio a Su Hijo por todos ellos, como está escrito en Juan 3:16: 

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (LBLA)

Aquí no está escrito que Dios amó solamente a aquella parte del pueblo de Israel que le obedecía, sino que amó al mundo entero. Esto incluye tanto a los que no le obedecían dentro del pueblo de Israel como a los que no son del pueblo judío en el mundo.

La Torá nos enseña acerca del amor que debemos tener hacia los hijos de nuestro propio pueblo, y hacia el extranjero que habita entre nosotros, porque estas son las personas hacia las cuales podemos expresar nuestro amor de manera inmediata. No puedo mostrar amor al que no conozco. Los más allegados son los que pueden recibir mi amor, y tengo la responsabilidad de esforzarme para mostrarles amor a ellos de la misma manera que estoy haciendo conmigo mismo. Si amo a mi prójimo no le engaño ni tomo ventaja de él; soy cuidadoso con sus bienes como si fueran los míos, e incluso con más cuidado que con los míos; no le hago daño con mis palabras, sino que le hablo con respeto y hablo bien de él; no guardo mi alegría para mí mismo, sino la comparto con él y me alegro por su prosperidad como si fuera la mía; hago por él todo lo que a mí me hubiera gustado que me hiciera si yo hubiera estado en la misma situación.

Esta escritura también nos enseña que debemos amarnos a nosotros mismos. Tú no puedes amar a otros si no te amas a ti mismo. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ni más ni menos. No se puede amar al prójimo más que a sí mismo, sino en la misma medida. El que no se ama a sí mismo es incapaz de amar al prójimo. Ámate a ti mismo, perdónate a ti mismo, habla bien de ti mismo, cuídate a ti mismo, y haz lo mismo con tu prójimo.

En Romanos 8:32-35 está escrito:

El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? El Mesías Yeshúa es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor del Mesías? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (LBLA revisada)

Esta escritura nos enseña que Yeshúa fue entregado por TODOS nosotros. El amor del Padre, que se manifiesta a través de Yeshúa HaMashíaj, es para todos y cada uno de nosotros en particular.

“¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” – Si tú has sido escogido por Dios para ser objeto de su amor, ¿quién eres tú para que te estés acusando a ti mismo? ¿Qué derecho tienes para tratarte mal si HaShem ha prohibido al adversario acusarte cuando te has arrepentido de tus pecados? Romanos 8:33 habla en contra del adversario, que es el acusador de los hermanos. Si Dios, como Juez Supremo, te ha justificado, te ha declarado inocente, no hay ningún acusador que puede acusarte, porque la sentencia final ha sido dictada. Entonces ¿quién te ha dado el derecho de seguir acusándote por tus errores aun después de haberte arrepentido de ellos? Si el adversario no puede acusarte, ¿cómo te atreves a hacerlo tú? ¡Deja de acusarte a ti mismo!

“¿Quién es el que condena?” – Se refiere al Juez, que tiene la autoridad para condenar, dar una sentencia judicial de condena. Como tú has creído en la muerte expiatoria de Yeshúa, HaShem no te puede condenar. Él no puede dictar una sentencia condenatoria contra ti porque ya te juzgó inocente a base de tu arrepentimiento y confianza en la gracia del Eterno manifestada en la obra redentora de Yeshúa. Entonces ¿te atreves a dictar sentencias de culpa contra ti mismo? ¡Deja de una vez de usar palabras como: “soy un inútil”, “no valgo”, “no sirvo para eso”, “soy tan malo”, “siempre me equivoco”, “tengo mala memoria”, etc.! Esas palabras no están de acuerdo con lo que el Juez Justo ha sentenciado sobre ti. Te ha declarado inocente y libre de culpa. Así que, no te culpes a ti mismo ni dejes lugar para los sentimientos de acusación y de auto condenación. Ni siquiera debes pensar mal de ti mismo. Ámate a ti mismo, y recibe el amor que el Padre te ha dado por medio de Su Hijo, y podrás amar a tu prójimo como a ti mismo.

El amor al prójimo depende de cuánto hemos entendido del amor que el Padre tiene hacia nosotros, como está escrito en 1 Juan 4:8:

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” (LBLA)

El que no se ama a sí mismo no conoce a Dios. La fuente de nuestro amor es Dios. Cuanto más conozcamos a Dios, más vamos a poder amarnos a nosotros mismos y al prójimo, como está escrito en 1 Juan 4:19:

Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.” (LBLA)

Nuestro amor depende de cuánto amor hayamos recibido de HaShem. Con otras palabras, si cultivamos nuestra relación con Él, vamos a poder recibir su amor, y así poder amar al prójimo de la misma manera como hemos sido amados por el Padre.

19:19 “Mis estatutos guardaréis. No aparearás dos clases distintas de tu ganado; no sembrarás tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrás un vestido con mezcla de dos clases de material.” (LBLA) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es jukotai. Viene de juk que implica un mandamiento que no tiene una explicación clara y lógica. Las prohibiciones de las mezclas de animales, de semillas y de diferentes tipos de material en la misma ropa, forman parte de los jukot, estatutos sin explicación. Este texto nos enseña que está prohibido, entre otras cosas, mezclar caballos con asnos para producir mulas o mulos.

El mandamiento de no sembrar dos clases de semilla sólo se aplica en la tierra de Israel. El tratado Kilayim de la Mishá trata de todas las leyes que tienen que ver con diferentes tipos de semilla y especifica las distancias permitidas para sembrar y plantar.

Cuando se habla de dos clases de material en el vestido, sólo se refiere a lino con lana, según Deuteronomio 22:11, donde encontramos el mismo mandamiento limitado a lino y lana. Una excepción de esta prohibición es la ropa del sumo sacerdote y la ropa que lleva tsitsit que puede contener mezcla de lana y lino. La razón es que aquellas prendas fueron instruidas directamente de HaShem.

19:20 “Si un hombre se acuesta con una mujer que sea sierva adquirida para otro hombre, pero que no haya sido redimida (totalmente) ni se le haya dado su libertad, habrá una indagación; no se les condenará a muerte, porque ella no era libre.” (LBLA revisada) – La Torá sigue hablando de mezclas prohibidas y en este caso tiene que ver con un tipo de adulterio. Según Rashí, esta mujer es una mujer no hebrea, mitad esclava y mitad libre, designada para casarse con un siervo hebreo, cf. el comentario sobre Éxodo 21:4. Como ella no había sido redimida totalmente no había completado su kidushín, el primer paso del pacto matrimonial. Por esta razón este acto no es considerado como un adulterio, y no habrá pena de muerte, sino sólo azotes.

19:21 “Y él traerá a HaShem su ofrenda por la culpa a la entrada de la tienda de reunión; traerá un carnero como ofrenda por la culpa.” (LBLA revisada) – Este es uno de los delitos que requiere una ofrenda por la culpa, asham.

19:22 “Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, delante de HaShem, por el pecado que ha cometido; y el pecado que ha cometido le será perdonado.” (LBLA revisada) – El pecado en sí no tiene perdón, sino es el pecador que obtiene perdón si hay arrepentimiento y derramamiento de sangre. El pecador es liberado del pecado, pero el pecado es condenado en la muerte de los animales, que sirven como una sombra de la muerte de Yeshúa HaMashíaj, que es la realidad que proyecta esa sombra.

Tercera aliyá, 19:23-32

19:23 “Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto. Por tres años os será prohibido; no se comerá.” (LBLA) – La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “prohibido” es arel[10] que significa “obstruir”, “bloquear”, “cerrar”, “estar incircunciso”, cf. Éxodo 6:12 “incircunciso de labios”. El texto hebreo dice literalmente “y bloquearéis su obstrucción”, ve-araltem arlató, es decir, el fruto de ese árbol tenéis que prohibir porque está bloqueado, o vedado. No está permitido sacar beneficio de los frutos de los árboles durante los tres primeros años después de su plantación. Aunque sea un mandamiento juk, la Torá ofrece una pequeña explicación en el versículo 25: “para que os aumente su rendimiento.” (LBLA) Este mandamiento sólo aplica dentro de la tierra de Israel.

19:24 “Pero en el cuarto año todo su fruto os será santo, una ofrenda de alabanza a HaShem.” (LBLA revisada) – Por gezerá shavá, similitud de expresiones, se entiende que este fruto debe ser tratado de la misma manera que el segundo diezmo, cf. 27:30. Esto significa que sólo el dueño y su familia y los invitados por él, podrán comer este fruto en la ciudad de Yerushalayim. Si no puede llevarlo allí, tendrá que venderlo y gastar el dinero en Yerushalayim en sacrificios de paz y comidas. Hoy en día los frutos del cuarto año son redimidos con monedas.

19:26a “No comeréis sobre la sangre” – El Talmud[11] muestra como la expresión “sobre la sangre” puede ser interpretada de muchas maneras:

  • No comer la carne de un animal con su sangre.

  • No comer un animal muerto mientras siga teniendo señales de vida, (con movimientos etc.).

  • No comer un sacrificio mientras que su sangre todavía esté en el recipiente para ser esparcido en el altar.

  • No comer la comida que normalmente es ofrecida a los familiares que están de luto, si el muerto ha sido ejecutado por el Sanedrín.

  • Los jueces del Sanedrín tienen que ayunar durante el día de la ejecución del sentenciado por ellos.

  • No comer de manera glotona ni obtener la comida por robo y así llegar ser ejecutado como un “hijo rebelde”, cf. Deuteronomio 21:18-21.

  • No comer antes de haber hecho la oración de la mañana que mantiene la vida (sangre).

19:26b “ni seréis adivinos ni agoreros.” (LBLA revisada) – La primera palabra, en hebreo najash,[12] tiene que ver con adivinar el futuro por medio de ciertos hechos que ocurran, por ejemplo cuando un gato negro cruza la calle o cuando se rompe un espejo. Este mandamiento prohíbe la superstición. Laván practicaba este pecado, cf. Génesis 30:27 “supe por adivinación”.

Sin embargo, esta práctica no es la misma que cuando una persona obtenga una revelación por medio del ruaj hakodesh (espíritu de profecía) con la ayuda de ciertas señales, cf. Génesis 24:14; Jueces 6:37; 1 Samuel 14:9-10. Este tipo de revelación es una forma de profecía inferior, llamado nevuá ketaná.

La segunda palabra, en hebreo anan,[13] está relacionada con oná, “temporada”, y tiene que ver con la creencia en que ciertos días u horas traen buena o mala suerte para ciertas actividades.

19:27 “No cortaréis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, y no dañaréis la extremidad de vuestra barba.” (LBLA revisada) – Según Rashí, está prohibido igualar los sienes con el área del cráneo que está detrás de las orejas de modo que la circunferencia del cráneo quede redondeada periféricamente. La cabeza tiene dos partes, el rostro y el cráneo, que se unen en las dos sienes. Según Gur Ariyé, el punto de unión entre el rostro junto con la barba, y el cráneo, es lo que la Torá llama peat roshjem, “la esquina de vuestras cabezas”. La prohibición se aplica para cortar las patillas en su totalidad, es decir, el pelo de cualquiera de las sienes, de manera que la cabeza quede sin cabello desde el área detrás de la oreja hasta la frente. Este mandamiento sólo aplica a los varones judíos. La tradición de dejar crecer los “pelles” no viene de los judíos jasídicos. El hecho de que los judíos yemenitas tenían pelles largos en su tierra natal es una evidencia de que esta tradición data, por lo menos, desde el tiempo del primer templo.

La barba tiene cinco extremidades, dos en cada mejilla, las dos están en la parte superior junto a la cabeza, y una en el mantón. Según Rambam,[14] la prohibición de cortarse los bordes de la barba sólo se aplica para afeitarse con navaja.

Estos mandamientos son dados para que el pueblo hebreo sea diferente a las demás naciones y especialmente para que no tenga la misma apariencia que los idólatras que solían afeitarse las patillas y cortarse los bordes de la barba. El contexto habla de no practicar adivinación y augurios.

19:28 “No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy HaShem.” (LBLA revisada) – Según Rashí, los amorreos, en hebreo emorim, cf. Génesis 14:7, solían rasguñarse en la carne en señal de duelo cuando alguien se les moría.

Está prohibido tatuarse.

19:29 “No degradarás a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitución ni se llene de corrupción.” (LBLA) – Se refiere a que un padre permita que su hija soltera tenga relaciones sexuales con un hombre sin antes haber hecho un pacto matrimonial con él.

19:30 “Mis shabats guardaréis y tendréis mi santuario en reverencia; yo soy HaShem.” (LBLA revisada) – El shabat es un santuario en el tiempo, de la misma manera como el templo es un lugar apartado para HaShem en el espacio.

Rashí dice que no estaba permitido entrar en el templo con bastón, con una faja de dinero, con zapatos o con polvo en los pies.

Cuando uno se acerca al muro occidental del templo, debe hacerlo con reverencia. A la hora de retirarse no debe dar las espaldas al muro enseguida, sino caminar unos pasos hacia atrás y luego retirarse. También se debe comportar con respeto en una sinagoga o una casa de estudios que son como templos en miniatura.

19:31 “No os dedicaréis a ser médium o espiritistas, ni los busquéis para ser contaminados por ellos. Yo soy HaShem vuestro Dios.” (LBLA revisada) – La Torá prohíbe toda práctica de espiritismo y nigromancia. La palabra hebrea que ha sido traducida como “médium” es ov,[15] que tiene que ver con una persona que llama a los espíritus de los muertos, supuestamente, para que estos hablen a través de su axila. La palabra hebrea que ha sido traducida como “espiritista” es “yidoní”,[16] que tiene que ver con una persona que mete un hueso de un animal, en hebreo “yadua”, dentro de su boca para que hable. Por causa del nombre de este hueso, el que practica esto es llamado yidoní. El que practique algo de estos delitos se contaminará y HaShem lo aborrecerá.

19:32 “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Dios temerás; yo soy HaShem” (LBLA revisada) – La palabra hebrea que ha sido traducida como “canas” es seivá,[17] que significa “anciano”, “canoso”. Se refiere a un hombre de más de 70 años de edad.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “anciano” es zakén,[18] que significa “anciano”, “hombre barbudo”. En este contexto se refiere a uno que posee un puesto de liderazgo dentro de Israel. Un hombre que ha adquirido sabiduría por medio de la Torá también es llamado zakén. Ellos merecen más respeto que los demás. La manera de mostrarle respeto es levantarse ante ellos, dirigirse hacia ellos con respeto, no llamarles por su nombre personal sin anteponer un título, no contradecir sus palabras, etc.

Un anciano que enseña bien, debe recibir doble honra, es decir no solamente recibir estos honores, sino también ser remunerado económicamente, como está escrito en 1 Timoteo 5:17:

Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza (de la Torá).” (LBLA revisada)

Cuarta aliyá, 19:33-36

19:33 “Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltrataréis.” (LBLA) – Está prohibido maltratar a un residente o un converso. Rashí señala que aquí se refiere a un ultraje verbal.

19:34 “El extranjero que resida con vosotros os será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy HaShem vuestro Dios.” (LBLA revisada) – El amor al residente debe ser igual que el amor al judío. HaShem no hace acepción de personas. Él ama a todos y por esto reafirma este mandamiento con las palabras: “yo soy HaShem vuestro Dios”, para que el amor al extranjero residente sea por causa de Dios. Israel fue elegido para transmitir el amor y la salvación de HaShem a los gentiles.

Quinta aliyá, 20:1-7

20:3 “Yo pondré mi rostro contra ese hombre y lo cortaré de entre su pueblo, porque ha dado de sus hijos a Molej, contaminando así mi santuario y profanando mi santo nombre.” (LBLA revisada) – El que entrega su hijo a un dios pagano profana el Nombre de HaShem. HaShem quiere que nuestra descendencia sea para él, cf. Malaquías 2:15. Ese es el propósito suyo con el matrimonio. Al dar uno de los hijos a un demonio se está yendo en contra total del propósito de la creación del hombre y así se profana el Nombre Santo.

20:6 “En cuanto a la persona que vaya a los médium o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, también pondré mi rostro contra esa persona y la cortaré de entre su pueblo.” (LBLA) – La idolatría y el ocultismo son considerados como prostitución espiritual. Es lo mismo que cuando una mujer casada se una con otro hombre, violando así el pacto matrimonial. El pecado de adulterio, tanto físico como espiritual, es mortal.

Sexta aliyá, 20:8-22

20:21 “Si alguno toma a la mujer de su hermano, es cosa aborrecible; ha descubierto la desnudez de su hermano. Serán sin hijos.” (LBLA)Yojanán ben Zejaryá corrigió a Herodes por haber cometido este delito y por esta reprensión fue asesinado, cf. Mateo 14:3-11.

20:22 “Guardad, por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y cumplidlos, a fin de que no os vomite la tierra a la cual os llevo para morar en ella.” (LBLA) – La Torá fue dada en primer lugar para ser guardada en la Tierra de Israel. Por eso hay mandamientos que no aplican fuera de la tierra. Algunos mandamientos no pueden ser cumplidos en países lejos de la tierra de Israel porque allí hay condiciones naturales y geológicas muy diferentes. Por ejemplo, en verano no se pueden ver las estrellas si uno está más allá de los círculos polares, porque entonces el sol no baja durante la noche. ¿A qué hora inicia el shabat en el norte de Suecia en verano, cuando el sol no baja? El mandamiento de vivir en cabañas en sukot no se puede cumplir en Suecia porque en esa época se puede morir de frío.

Los que viven en la tierra de Israel están obligados a cumplir los mandamientos de la Torá para que la tierra no los vomite.

Séptima aliyá, 20:23-27

20:23 “Además, no andéis en las costumbres de la nación que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, yo los aborrecí.” (LBLA) – Los pueblos de las naciones que estuvieron en la tierra de Israel antes de la venida de los hijos de Israel hicieron todas estas cosas inmorales y ocultas. Esta es la razón por la que fueron expulsados de la tierra de Israel.

20:26 “Me seréis, pues, santos, porque yo, HaShem, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.” (LBLA revisada) – La santidad tiene que ver con la relación con HaShem y el alejamiento de las costumbres de las naciones gentiles.

20:27 “Si hay médium o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; serán apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos.” (LBLA) – Parece contradictorio que en el texto anterior, cf. 20:6, sólo se habla de la pena de caret, cortamiento espiritual, cuando aquí habla de la pena de muerte física. Rashí dice que cuando hay testigos que advirtieron antes de la trasgresión, el culpable es apedreado. Pero si hubo un acto intencional sin advertencia previa sólo recibe la pena de caret. La trasgresión que se comete sin intención puede ser expiada con una ofrenda de pecado. La pena capital sólo se aplica si se cumplen estas tres condiciones:

·        El mandamiento fue transgredido intencionalmente.

·        Hubo dos o tres testigos que vieron el acto.

·        Hubo dos o tres advertencias previas acerca de la gravedad del pecado y su consecuencia.

Si falta alguna de las dos últimas se aplica la pena de caret, y si el trasgresor no pecó intencionalmente no se le aplica castigo alguno, sino sólo debe ofrecer una ofrenda de jatat para expiar su error.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 184–262 de los 613:

  1. Prohibición para los kohanim de entrar en el Santuario en todo momento, Levítico 16:2.

  2. Precepto de realizar el servicio de ofrendas el día de yom kipur, Levítico 16:3.

  3. Prohibición de degollar una ofrenda fuera del Atrio del Templo, Levítico 17:3-4.

  4. Precepto de cubrir la sangre después de degollar un animal, Levítico 17:13.

  5. Prohibición de tener placer carnal con cualquier mujer que se encuentra en la categoría de ervá («mujer prohibida»), Levítico 18:6.

  6. Prohibición de descubrir la desnudez del padre, Levítico 18:7.

  7. Prohibición de descubrir la desnudez de la madre, Levítico 18:7.

  8. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del padre, aunque no sea la madre, Levítico 18:8.

  9. Prohibición de descubrir la desnudez de una hermana, Levítico 18:9.

  10. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija del hijo, Levítico 18:10.

  11. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de la hija, Levítico 18:10.

  12. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija, Levítico 18:10.

  13. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de su padre, Levítico 18:11.

  14. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana del padre, Levítico 18:12.

  15. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana de la madre, Levítico 18:13.

  16. Prohibición de tener relaciones sexuales con el hermano del padre, Levítico 18:14.

  17. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano del padre, Levítico 18:14.

  18. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hijo, Levítico 18:15.

  19. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano, Levítico 18:16.

  20. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y su hija, Levítico 18:17.

  21. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hijo, Levítico 18:17.

  22. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hija, Levítico 18:17.

  23. Prohibición de tener relaciones sexuales con dos hermanas mientras las dos estén vivas, Levítico 18:18.

  24. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer en estado menstrual (nidá), Levítico 18:19.

  25. Prohibición de entregar a un hijo a Mólej, Levítico 18:21.

  26. Prohibición de tener relaciones homosexuales, Levítico 18:22.

  27. Prohibición para el hombre de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23.

  28. Prohibición para la mujer de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23.

  1. Precepto de temer al padre y a la madre, Levítico 19:3.

  2. Prohibición de dirigirse hacia un ídolo en pensamiento o en palabra, Levítico 19:4.

  3. Prohibición de fabricar un ídolo para uno mismo o para otro, Levítico 19:4.

  4. Prohibición de comer los restos de carne de una ofrenda, Levítico 19:6-8.

  5. Precepto de dejar para el pobre la esquina de un campo de cultivo [peá], sin cosecharla, Levítico 19:10.

  6. Prohibición de cosechar un campo hasta sus esquinas [peá], Levítico 19:9.

  7. Precepto de dejar al pobre las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.

  8. Prohibición de recoger las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:9.

  9. Precepto de dejar al pobre una parte del viñedo sin cosechar, Levítico 19:10.

  10. Prohibición de cosechar todo el fruto del viñedo, Levítico 19:10.

  11. Precepto de dejar al pobre las uvas que se caen [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.

  12. Prohibición de recoger las uvas que se cayeron [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10.

  13. Prohibición de robar, Levítico 19:11.

  14. Prohibición de negar a su dueño algún objeto que se halle en nuestra posesión, Levítico 19:11.

  15. Prohibición de jurar sobre un falso testimonio concerniente a un objeto de valor, Levítico 19:11.

  16. Prohibición de jurar en falso, Levítico 19:12.

  17. Prohibición de retener cualquier objeto que pertenezca a otra persona, Levítico 19:13.

  18. Prohibición de asaltar [robar con violencia], Levítico 19:13.

  19. Prohibición de retener la paga de un trabajador, Levítico 19:13.

  20. Prohibición de maldecir a un judío, ya sea hombre o mujer, Levítico 19:14.

  21. Prohibición de proporcionar un consejo perjudicial a otro, provocándole que yerre, Levítico 19:14.

  22. Prohibición para un juez de pervertir el juicio, Levítico 19:15.

  23. Prohibición para un juez de honrar a una persona prominente durante un juicio, Levítico 19:15.

  24. Precepto al juez de juzgar correctamente, Levítico 19:15.

  25. Prohibición de hablar mal de un judío, Levítico 19:16.

  26. Prohibición de no ayudar a un judío cuando se encuentra en peligro, Levítico 19:16.

  27. Prohibición de odiar a un hermano judío, Levítico 19:17.

  28. Precepto de amonestar a un judío cuando actúa equivocadamente, Levítico 19:17.

  29. Prohibición de avergonzar a un judío, Levítico 19:1 7.

  30. Prohibición de cobrarse venganza, Levítico 19:18.

  31. Prohibición de sentir rencor, Levítico 19:18.

  32. Precepto de amar al prójimo, Levítico 19:18.

  33. Prohibición de cruzar a dos animales de diferente especie, Levítico 19:19.

  34. Prohibición de sembrar dos especies de semillas juntas, Levítico 19:19.

  35. Prohibición de comer de los frutos de un árbol los tres primeros años, Levítico 19:23.

  36. Precepto relativo al fruto de un árbol en el cuarto año, Levítico 19:23-24.

  37. Prohibición de comer o beber del modo en que lo hace un glotón o un borracho, Levítico 19:26.

  38. Prohibición de prestar atención a augurios, Levítico 19:26.

  39. Prohibición de hacer pronósticos adivinatorios, Levítico 19:26.

  40. Prohibición de rasurar las extremidades del cabello de la cabeza, Levítico 19:27.

  41. Prohibición de rasurar las extremidades de la barba, Levítico 19:27.

  42. Prohibición de hacerse tatuajes, Levítico 19:28.

  43. Precepto de tener temor al Santuario, Levítico 19:24.

  44. Prohibición de practicar el espiritismo de ov [médium], Levítico 19:31.

  45. Prohibición de practicar el espiritismo de yidoní [médium], Levítico 19:31.

  46. Precepto de honrar a los Sabios, Levítico 19:32.

  47. Prohibición de engañar con cualquier clase de medida, Levítico 19:35.

  48. Precepto de que las balanzas, pesos y medidas estén correctas, Levítico 19:36.

  49. Prohibición de maldecir al padre o a la madre, Levítico 20:9.

  50. Precepto para la Corte de Justicia [beit din] de quemar a una persona que lo merezca, Levítico 20:14.

  51. Prohibición de seguir las costumbres de los emorim [gentiles], Levítico 20:23.


[1]       Strong H3727, kappôreth, kap-po'-reth, From H3722; a lid (used only of the cover of the sacred Ark): - mercy seat.

[2]       Strong H3722 kâphar, kaw-far', A primitive root; to cover (specifically with bitumen); figuratively to expiate or condone, to placate or cancel: - appease, make (an) atonement, cleanse, disannul, forgive, be merciful, pacify, pardon, to pitch, purge (away), put off, (make) reconcile (-liation).

[3]       Strong G2435 ἱλαστηìριον, hilastērion, hil-as-tay'-ree-on, Neuter of a derivative of G2433; an expiatory (place or thing), that is, (concretely) an atoning victim, or (specifically) the lid of the Ark (in the Temple): - mercyseat, propitiation.

[4]       Strong G2433 ἱλαìσκομαι, hilaskomai, hil-as'-kom-ahee, Middle voice from the same as G2436; to conciliate, that is, (transitively) to atone for (sin), or (intransitively) be propitious: - be merciful, make reconciliation for.

[5]       Avodat Yom kipur 4:7.

[6]       Yoma 39a, traducido por el autor de la versión inglesa de “The Soncino Talmud”, Davka Corporation and/or Judaica Press, Inc. Brooklyn, NY.

[7]       Fue gran sacerdote en tiempos de Alejandro Magno.

[8]       Yoma 39b, traducido por el autor de la versión inglesa de “The Soncino Talmud”, Davka Corporation and/or Judaica Press, Inc. Brooklyn, NY.

[9]       Strong H5799 ‛ăzâ'zêl, az-aw-zale', From H5795 and H235; goat of departure; the scapegoat: - scapegoat.

Strong H5795 ‛êz, aze, From H5810; a she goat (as strong), but masculine in plural (which also is used elliptically for goats' hair): - (she) goat, kid.

Strong H235 'âzal, aw-zal', A primitive root; to go away, hence to disappear: - fail, gad about, go to and fro [but in Eze. 27:19 the word is rendered by many “from Uzal,” by others “yarn”], be gone (spent).

[10]      Yoma 67.

[11]      Rashí sobre Yoma 67.

[12]      Pirkei d´rabi Eliazar 40.

[13]      Ets Yosef; Vayikrá Rabá 21:11.

[14]      Jinuj 95.

[15]      Strong H8163 sìâ‛îyr  sìâ‛ir, saw-eer', saw-eer', From H8175; shaggy; as noun, a he goat; by analogy a faun: - devil, goat, hairy, kid, rough, satyr.

Strong H8175 sìâ‛ar, saw-ar', A rpim root; to storm; by implication to shiver, that is, fear: - be (horribly) afraid, fear, hurl as a storm, be tempestuous, come like (take away as with) a whirlwind.

[16]      Complete Jewish Bible, por David H. Stern, traducido del inglés por el autor.