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Parashá 51 Nitsavim

52 VaYelej

Deuteronomio 29:10(9) – 31:30

Por Dr. K. Blad ©

Segunda edicion 2013-14 (5774

Prohibida toda reproduccion lucrativa  

Aliyás de la Torá (cuando se lee Nitsavim junto con VaYelej):

  1. 29:10-29 (9-28 heb.)

  2. 30:1-6

  3. 30:7-14

  4. 30:15 – 31:6

  5. 31:7-13

  6. 31:14-19

  7. 31:20-30

  8. Maftir: 31:28-30

Haftará: Oseas 14:2-10; Miqueas 7:18-20; Joel 2:15-27

Nitsavim

Significa “(estáis) de pie”.

Comentarios

Primera aliyá, 29:10-29 (9-28 heb.)

29:10(9) “Hoy estáis todos vosotros en presencia de HaShem vuestro Dios: vuestros jefes, vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los hombres de Israel” (LBLA revisada) – En esta última renovación del pacto antes de la entrada en la tierra prometida están incluidos todos, también los que habían salido de Egipto y que no habían nacido dentro del pueblo de Israel, como está escrito en Éxodo 12:38a:

Subió también con ellos una multitud mixta” (LBLA)

Esta multitud mixta de otras nacionalidades habían hecho la conversión en Egipto antes de comer del cordero de pesaj, porque ningún varón extranjero podía participar del cordero sin estar circuncidado en la carne, lo cual implica una conversión al judaísmo, como está escrito en Éxodo 12:48-49:

Pero si un extranjero reside con vosotros y (quiere) celebrar la Pascua a HaShem, que sea circuncidado todo varón, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa comerá de ella. La misma Torá se aplicará tanto al nativo como al extranjero que habite entre vosotros.” (LBLA revisada)

Los conversos de las naciones que han entrado en el pacto deben ser tratados de la misma manera que los israelitas nativos, y tienen la misma responsabilidad para cumplir los mandamientos que los judíos. La expresión “La misma Torá” no incluye a los pueblos de las demás naciones, sólo los israelitas y los conversos, los que están dentro del pacto de Sinai.

29:14-15(13-14) “Y no hago sólo con vosotros este pacto y este juramento, sino también con los que están hoy aquí con nosotros en la presencia de HaShem nuestro Dios, y con los que no están hoy aquí con nosotros” (LBLA revisada) – Esto nos enseña que este pacto incluye a los que no habían nacido todavía, lo cual puede compararse con la oración de Yeshúa en Juan 17:20-21 donde está escrito:

Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, (estás) en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (LBLA)

29:18(17) “no sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aleje hoy de HaShem nuestro Dios para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya entre vosotros una raíz que produzca fruto venenoso y ajenjo.” (LBLA revisada) – Esta raíz de amargura es la idolatría de los antepasados de Avraham, como se ve en Josué 24:2 donde está escrito:

Y Yehoshúa dijo a todo el pueblo: Así dice HaShem, Dios de Israel: "Al otro lado del río habitaban antiguamente vuestros padres, es decir, Teraj, padre de Avraham y de Najor, y servían a otros dioses.” (LBLA revisada)

En Hebreos 12:15 está escrito:

Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.” (LBLA)

Según la segunda regla de interpretación del nivel pshat, por la similitud de expresiones (guezerá shavá), la raíz de amargura de la cual se habla aquí se refiere a la idolatría, al igual que en el texto de Deuteronomio.

29:19(18)b “Y de esa manera añadir lo regado a lo sediento.” – Según Najmánides, este es el entendimiento correcto de estas palabras, y su explicación es que lo regado se refiere a lo satisfecho y lo sediento se refiere a lo que desea. Sin embargo, según Rashí y Onkelos debe ser entendido: “para sumar las faltas involuntarias a las faltas conscientes”.

29:28(27) “y HaShem los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los arrojó a otra tierra, hasta hoy.” (LBLA revisada) – Según el Talmud[1] es una referencia a las diez tribus que tendrán que permanecer en otra tierra hasta que venga el siglo venidero. La palabra “hasta hoy”, literalmente “como en este día”, es interpretada como una referencia al olam habá, el siglo venidero.

29:29(28)b “Las cosas secretas pertenecen a HaShem nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta Torá.” (LBLA revisada) – Esto nos enseña que tenemos la responsabilidad de transmitir a nuestros hijos todas las cosas que el Eterno nos ha revelado. Si el Eterno te ha revelado quién es el Mesías, ¡pasa esa revelación a tus hijos!

También significa que los pecados que son cometidos privadamente en secreto no pueden ser juzgados por un tribunal humano, sino serán condenados por el tribunal celestial, y que HaShem no juzga al pueblo por esos pecados. Sin embargo, los pecados que han sido cometidos abiertamente tendrán que ser juzgados por los líderes del pueblo para que el castigo de ellos no caiga sobre todo el pueblo.

Segunda aliyá, 30:1-6

30:1 “Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y las hagas volver a tu corazón en todas las naciones adonde HaShem tu Dios te haya desterrado” (LBLA revisada) – Cuando habla de “todas estas cosas” hay una referencia al capítulo 28 donde habla de las bendiciones y las maldiciones. Todas estas cosas ya han venido sobre los hijos de Israel a lo largo de la historia. Este versículo nos ubica en los últimos tiempos, después de que todas estas cosas hayan venido sobre Israel. Aquí la Torá habla de lo que va a venir después de las bendiciones y las maldiciones que están escritas en el capítulo 28. Nosotros estamos viviendo en ese tiempo ahora y nos ha alcanzado el poder de esta promesa.

La gran mayoría de los descendientes de Israel ha perdido su identidad por causa de la asimilación. Los pocos millones de judíos que hay hoy en día no son más que una pequeñísima parte de todos los descendientes de las doce tribus. Los judíos son, principalmente, descendientes de sólo tres tribus, Yehudá, Binyamín y Leví.

Las diez tribus fueron arrojadas a “otra tierra hasta el día de hoy”, cf. 29:28, en singular. En 28:64 también se habla de una dispersión a “todos los pueblos”. Esto quiere decir que el pueblo de Israel, las doce tribus, han sido esparcidos a todos los pueblos que existen en la tierra. Entre todas las naciones hay descendientes físicos de Israel, como dice también el profeta Oseas en 1:10a:

el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar” (LBLA)

El profeta Oseas fue enviado a profetizar sobre las diez tribus del norte.

Nuestro padre Avraham recibió promesas de que sus hijos iban a ser de tres maneras; como el polvo de la tierra, cf. Génesis 13:16, como las estrellas del cielo, cf. Génesis 15:5; 22:17, y como la arena en la orilla del mar, cf. Génesis 22:17. Yitsjak sólo recibió la promesa de que sus descendientes serían como las estrellas, cf. Génesis 26:4, y Yaakov sólo recibió la promesa de que sus hijos serían como polvo de la tierra y la arena del mar, cf. Génesis 28:14; 32:12. Las estrellas son una referencia a los hijos celestiales, los fieles hijos espirituales, los hijos de Dios. La tierra se refiere a Erets Israel, la Tierra de Israel. El polvo de la tierra se refiere a los hijos físicos que viven en la tierra de Israel. Si comparamos el texto de Génesis 22:17 con Génesis 32:12, vemos que la promesa en cuanto a la arena tiene dos connotaciones. HaShem le dijo a Avraham que su descendencia sería como la arena en la orilla del mar, pero a Yaakov dijo que iba a ser como la arena del mar. No es lo mismo ser arena junto al mar que ser arena dentro del mar. El mar simboliza las naciones gentiles, cf. Salmo 93:3-4; 144:7; Isaías 17:3; Ezequiel 26:3. Hay tres tipos de arena del mar. Una parte de la arena está a la orilla del mar y es siempre visible y nunca llega a ser cubierta por el mar. Otra parte de la arena, que está más cerca del mar, es expuesta ante los ataques de las olas y la marea y, por lo tanto, a veces está fuera del agua y, a veces, está debajo del agua. La tercera parte de la arena siempre está debajo de las aguas del mar. La arena que está a la orilla del mar y que nunca llega a hundirse se refiere a los israelitas y judíos que están entre las naciones guardando la Torá como un freno contra el mal, como está escrito en Jeremías 5:22:

¿No me teméis? -declara HaShem. ¿No tembláis delante de mí, que puse la arena como frontera del mar, límite perpetuo que no traspasará? Aunque se agiten las olas, no prevalecerán; aunque rujan, no pasarán sobre ella.” (LBLA revisada)

Aquella arena que, a veces, está dentro del mar y, a veces, fuera, son aquellos judíos que viven una vida de compromiso, los que no logran resistir los diferentes tipos de ataque de los gentiles y, por lo tanto, a veces, son sumergidos entre las aguas y, a veces, pueden vivir una vida judía. La arena dentro del mar son aquellos israelitas y judíos que han sido asimilados entre los gentiles y ya no viven como judíos. Y de la misma manera que hay mucho más arena dentro del mar que en la orilla del mar, así hay muchos más descendientes de Israel que están hundidos entre los gentiles que los que viven separados de ellos. La mayoría de los descendientes de Avraham han sido absorbidos totalmente por las costumbres y las culturas gentiles y paganas.

La palabra hebrea traducida como arena es jol,[2] que viene de la raíz jul o jil[3] que significa:

  1. Q. girar, retorcerse, temblar, tener dolores de parto; Poel retorcer, dar a luz; Poal estremecerse, nacer; Hi. sacudir; Ho. nacer; Hitpoel girar, estremecerse, acobardarse; Hitpael temblar

  2. Q. ser firme

  3. Q., Poel y Hitpoel esperar.[4]

Esto nos enseña que la arena son aquellos descendientes de Avraham que han estado dando vueltas por el mundo, los que han temblado en las naciones, los que han tenido dolores de parto mortales, como Rajel, esperando la venida del Mesías, los que han sido estremecidos y sacudidos por el odio, las persecuciones y las matanzas.

Hay unos pocos millones de judíos que nunca perdieron su identidad, y la mayoría de ellos no están viviendo en la tierra de Israel, están todavía esparcidos entre las naciones. Pero la gran mayoría de los descendientes de Israel no saben acerca de sus ancestros israelitas y viven sirviendo a “otros dioses de madera y de piedra”, así que su identidad ya no es israelita, sino gentil.

Por lo tanto, cuando la Torá habla aquí de una vuelta de Israel en los últimos tiempos, tenemos que definir bien a qué grupo de la descendencia de Israel se está refiriendo. Vamos a analizar este texto más a fondo:

Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y las hagas volver a tu corazón en todas las naciones adonde HaShem tu Dios te haya desterrado” (LBLA revisada)

Hemos dicho que ya se han cumplido todas las bendiciones y maldiciones en la historia del pueblo de Israel y que estamos viviendo en el tiempo del cumplimiento de esta profecía. Ahora es el tiempo cuando los asimilados son llamados a regresar a su origen.

La palabra hebrea “shuv[5] aparece seis veces en este capítulo, en los versículos 1, 2, 3 (dos veces), 8 y 10. “Shuv” significa:  Q. volver(se), repetir, convertirse, desistir, cambiar; Polel hacer volver, restaurar, pervertir(se); Hi. hacer volver, devolver, hacer girar, pagar, quitar, volver a, convertir(se), calmar, restituir, apartar(se), responder, retirar; Ho. ser restituido, devuelto.[6]

Este pasaje de las Escrituras habla de una vuelta del pueblo de Israel en los últimos tiempos cuyas dimensiones el mundo no ha visto jamás. En otras ocasiones el mundo ha visto la salida de Israel de dos países, Egipto y Babilonia, pero esta vez el mundo verá el levantamiento y la salida de Israel de todas las naciones de la tierra. La Torá y los Profetas no están hablando solamente de la vuelta de los que han mantenido su identidad judía a lo largo de la historia, puesto que son contables, sino las Escrituras Sagradas están hablando de una vuelta de las doce tribus de Israel que no se pueden contar por su gran multitud.

Queridos lectores, estamos empezando a presenciar uno de los milagros más grandes de la historia; la gran vuelta de los hijos de Israel. ¿La vuelta a qué? La Torá nos da la respuesta. Hay cinco tipos de vuelta expresados en este texto:

  1. La vuelta al corazón de toda la historia de Israel, v. 1.

  2. La vuelta de la familia al Eterno, el Dios de Israel, y a todos sus mandamientos escritos en la Torá de Moshé, v. 2.

  3. La vuelta a la Tierra de Israel de los que fueron llevados en cautiverio, v. 3.

  4. La vuelta a escuchar la voz del Eterno para guardar todos los mandamientos de la Torá, v. 8.

  5. La vuelta al Eterno con todo el corazón y con toda el alma, v. 10-14.

Este es el programa de redención de Israel que el Eterno tiene para nuestro tiempo.

Si analizamos esta profecía vemos que está hablando a los descendientes de Israel que han experimentado las maldiciones, que están escritos en el capítulo 28, y que viven fuera de la tierra de Israel y que no han tenido la historia de Israel presente en su corazón y que no han estado amando a HaShem con todo su corazón y con toda su alma y por eso no le han obedecido guardando sus mandamientos. En este tiempo estamos viendo, cada vez más, como persona por persona es tocada por el Mesías de Israel para ser involucrada en este proceso de vuelta, en la última redención de Israel antes del regreso del Mesías Yeshúa. Este movimiento está tocando millones de vidas en el mundo entero en estos momentos, conforme a la palabra que dice: “en todas las naciones” (30:1).

El primer tipo de vuelta

Lo primero que sucede en estas personas, que en este tiempo son visitadas por el Mesías Yeshúa, es que se empiezan a identificar como hijos de Israel o como judíos. Entran en una crisis de identidad haciéndose la pregunta: “¿quién soy?”. Ya no se sienten gentiles. Ya no se sienten excluidos del pueblo de Israel. Sienten que los judíos son sus hermanos.

Los que fueron enseñados y criados en el mundo cristiano se dan cuenta de que han sido engañados por un sistema que les ha dado una identidad falsa, separada de Israel. De repente se sienten extraños al vocabulario cristiano y griego, y se identifican con el vocabulario hebreo. Experimentan que las canciones judías tocan lo más íntimo de su ser. Tienen deseos de danzar las danzas hebreas. Lloran cuando oyen HaTikvá – el himno nacional de Israel. Se identifican con la historia del pueblo de Israel, y así llegan a cumplir el texto de Deuteronomio 30:1 donde habla de que “todas estas cosas” que han venido sobre Israel volverán a estar en el corazón de los que están haciendo teshuvá (vuelta) en los últimos tiempos. Se sienten identificados con los judíos que fueron llevados a los campos de exterminio nazi. Si hubieran vivido en ese tiempo serían también parte de los que sufrieron allí. Les gusta ver películas judías para poder conocer a su familia. Tienen deseos de leer literatura judía, vestirse como judíos, hablar como judíos, comer como judíos, cantar como judíos, celebrar el shabat y todas las fiestas de Israel y vivir un estilo de vida judía en sus familias. Es una vuelta a la identidad israelita. El alma judía está resucitando dentro de ellos. No hay nada que puede parar esta sensación interior de ellos. Están enfrentando oposición religiosa, maldiciones, rechazos por sus propios familiares. Hermanos, hermanas, padres, madres e hijos los están rechazando por haberse “vuelto locos”. No les importa ser humillados, malinterpretados, perseguidos, maltratados y calumniados, con tal que puedan “volver a casa”. Saben que lo que está pasando dentro de ellos es obra divina. En medio de sus temores e inseguridad hay algo interior que les está dando ánimo para seguir adelante y esta fuerza interna es más poderosa que todas las oposiciones externas. Ellos saben que son parte del programa del Eterno para la restauración de Israel en los últimos tiempos, y no quieren perder esta oportunidad por nada en el mundo. Están dispuestos a dar sus vidas por amor a ese Rabino Yeshúa de Natseret redescubierto como el verdadero Mesías de Israel que un día dio su vida por ellos para darles herencia entre los judíos. Tienen un grito en su interior que dice: “Tu pueblo es mi pueblo y tu Dios es mi Dios”.

Este es el cumplimiento de la primera vuelta expuesta en este texto, la vuelta al corazón de la identidad de la historia del pueblo de Israel.

El segundo tipo de vuelta

30:2 “y vuelvas a HaShem tu Dios, y le obedezcas conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma” (LBLA revisada) – El segundo tipo de vuelta, de la cual se habla, es la vuelta de la familia al Eterno, el Dios de Israel, y a todos sus mandamientos escritos en la Torá de Moshé rabenu. En primer lugar se trata de entrar en una relación mucho más profunda con el Eterno, al tener la revelación de las Escrituras desde el punto de vista hebreo, no gentil/griego. Su forma de pensar va cambiando de manera que van entendiendo la Palabra Escrita como nunca antes. Es como si un velo hubiese caído de la mente y ahora pueden ver la grandeza del Eterno y respetar su Torá de manera muy profunda. Son concienciados de que el Eterno no puede cambiar sus palabras, ni cambiar o anular sus pactos y sus mandamientos. Lo que fue verdad hace 3500 años, sigue siendo verdad ahora. Los mandamientos de la Torá de Moshé ya no son vistos como algo del pasado, sino como algo sumamente actuales y aplicables a la vida diaria hoy. Surge en ellos un deseo muy profundo de estudiar y aprender cómo cumplir los mandamientos que aplican a la vida personal, familiar y comunitaria. Ya entendieron que el amor al Eterno se manifiesta, no solamente en emociones extáticas y canciones de amor, sino en obediencia diaria de los preceptos eternos escritos en la Torá de HaShem que fue dada por medio de Moshé.

En segundo lugar se trata de una revelación de la importancia de la familia. Antes estaban más interesados en el bienestar personal y buscaban al Eterno por amor a sí mismos. Ahora se han dado cuenta que la vida espiritual tiene que ver con la familia. Ven como Avraham fue escogido justamente para ser un padre, porque tenía la capacidad de transmitir a sus hijos lo que el Eterno le estaba revelando. Entienden que tienen que vivir la Torá en la familia. El hogar se convierte en un lugar de encuentro con el Dios de Israel. El shabat familiar se torna en un momento de encuentro con la Eternidad. La mesa del comedor se convierte en un altar donde se come delante del Eterno y donde se habla de las cosas divinas. La vida sexual ya no es un medio para satisfacer los instintos bestiales, sino se transforma en una experiencia divina llena de santidad y pureza. El respeto a la autoridad del esposo y el padre es restaurado. El amor desinteresado por parte del esposo hacia su esposa se convierte en un interés profundo para satisfacer las necesidades de ella y en una ayuda práctica para descargarla en sus muchos quehaceres en el hogar. Las conversaciones con los hijos se vuelven parte de un plan eterno para cada uno de ellos. Los hijos son vistos como regalos divinos, portadores del llamado a ser parte de un pueblo santo que es entrenado para cumplir los mandamientos del Eterno y combatir la idolatría y vencer en la gran tribulación y finalmente ver el regreso del Mesías en las nubes del cielo.

El tercer tipo de vuelta

30:3 “entonces HaShem tu Dios te hará volver de tu cautividad, y tendrá compasión de ti y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde HaShem tu Dios te haya dispersado.” (LBLA revisada) – Aquí se habla de la respuesta del Eterno a la entrega de estas personas según ha sido expuesto en los dos puntos anteriores. Si el pueblo esparcido entre todas las naciones vuelve a su identidad israelita y vuelve al Eterno su Dios y a Su Torá dada por Moshé con todo el corazón y con toda el alma, entonces HaShem hará que regresen del destierro para habitar la tierra de Israel. Esta vuelta no es la que hemos visto durante los últimos dos siglos, cuando los judíos han vuelto a Israel de casi todas las naciones de la tierra, aunque es cierto que en esa vuelta hemos visto un cumplimiento parcial de estas promesas. Este texto habla de algo mucho más grande. Está  hablando primero de una vuelta al Eterno y a toda Su Torá, incluyendo el mandamiento que habla de creer en Yeshúa, que fue el Profeta como Moshé, cf. Deuteronomio 18:15.

El que vuelve a HaShem le hace caso, y Él ha dado, y sigue dando, testimonio acerca de Su Hijo Yeshúa. El que escucha al Padre viene a Yeshúa. El que no viene a Yeshúa no está haciendo caso a HaShem. El que rechaza a Yeshúa como el Mesías, está rechazando a HaShem que le ha hecho Mashíaj y Adón – Señor – primeramente sobre el pueblo judío, y también sobre todas las personas de la tierra.

La vuelta a HaShem en los últimos tiempos implica por lo tanto la vuelta a la Torá viviente, Yeshúa HaMashíaj. Cuando esto suceda, entonces HaShem hará un gran milagro. Los llevará a la tierra que fue prometida a la descendencia de Avraham, Yitsjak y Yaakov.

30:4 “Si tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí HaShem tu Dios te recogerá y de allí te hará volver.” (LBLA revisada) – Este texto nos enseña que el movimiento de restauración de la herencia judía de los descendientes de Israel, tiene que empezar en los lugares más lejos de la tierra de Israel. Por eso este movimiento es más fuerte en los países que están más lejos de Israel, porque “de allí” el Eterno está empezando su obra de restauración en los últimos tiempos. Como la semilla de los hijos de Israel fue sembrada desde la tierra de Israel hasta los confines del mundo, ahora está llegando el momento de la gran cosecha, de la cual se habla en los profetas, empezando por los países más remotos desde Israel y siguiendo por los países más cercanos hasta que todo el mundo vea que el que dispersó a Israel también lo recogerá sin dejar a ninguno fuera.

“te tomará” – Esta expresión puede ser entendida como una referencia al segundo paso matrimonial, según la tradición hebrea, el casamiento, llamado nisuín (elevaciones) y lakaj (tomar), cuando la mujer es tomada e introducida bajo la jupá (palio nupcial) en la casa del padre del novio. Aquí vemos como la boda del Cordero es anunciada en la Torá de Moshé. Esa boda se hará en Yerushalayim y celebrada durante mil años.

30:5 “Y HaShem tu Dios te llevará a la tierra que tus padres poseyeron, y tú la poseerás; y Él te prosperará y te multiplicará más que a tus padres.” (LBLA revisada) – Según el R. Munk,[7] esto puede ser una referencia al engrandecimiento del territorio de Israel.

30:6 “Y HaShem tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a HaShem tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.” (LBLA revisada) – En Deuteronomio 10:16 hay una exhortación al pueblo para circuncidar el prepucio de su corazón. Pero aquí el Eterno promete que Él mismo circuncidará el corazón de los padres y de los hijos que han hecho teshuvá. Ya hemos hablado de esto en otra ocasión, y por eso sólo vamos a destacar en este momento que se trata aquí de la eliminación definitiva del yetser hará, la inclinación al mal. Esto se cumplirá cuando finalmente el pueblo de Israel sea visitado por el Mesías Yeshúa en su segunda venida.

“a fin de que vivas” – Aquí se refiere a la vida eterna, como resultado de la circuncisión definitiva del corazón.

Tercera aliyá, 30:7-14

30:7 “El Eterno tu Dios pondrá todas estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te persiguieron.” (LBLA revisada) – Esto se refiere a toda la historia pero finalmente también al momento del regreso del Mesías cuando serán destruidos todos los ejércitos que hayan hecho guerra contra Yerushalayim, cf. Zacarías 14.

El cuarto tipo de vuelta

30:8-9 “Y tú volverás a escuchar la voz de HaShem, y guardarás todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. Entonces HaShem tu Dios te hará prosperar abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues HaShem de nuevo se deleitará en ti para bien, tal como se deleitó en tus padres” (LBLA revisada) – No sé si hay que entender este pasaje como una repetición reforzada de lo que se dijo anteriormente, o como una referencia a otro grupo de personas dentro de Israel.

Si se entiende como un grupo de personas dentro de Israel, diferente al que ha sido presentado en los versículos 1-7, podemos entenderlo no como los que anteriormente recibieron a Yeshúa como el Mesías y por eso fueron tomados como parte de la novia o invitados a las bodas y transformados en inmortales, sino como aquellos hijos de Israel que justo en el momento del regreso de Yeshúa le reciban como su Salvador. Estos tendrán la tierra de Israel como su herencia física mientras que los que formen parte de la novia del Mesías reinarán con él desde Yerushalayim durante los mil años en el reinado mesiánico.

Los descendientes que sólo son como el polvo de la tierra tendrán su deleite en la Torá del Eterno durante ese reinado mesiánico de mil años.

El quinto tipo de vuelta

30:8b, 10 “guardarás todos sus mandamientos… si obedeces a la voz de HaShem tu Dios, guardando sus mandamientos y sus estatutos que están escritos en este rollo de la Torá, y si te vuelves a HaShem tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.” (LBLA revisada) – Aquí están incluidos todos los 613 mandamientos que van a ser guardados durante el reinado mesiánico, incluyendo los mandamientos del culto en el Templo y los sacrificios de animales. Esto nos muestra que el Templo tendrá que ser reedificado en relación a esta vuelta en los últimos tiempos y el regreso del Mesías, cf. Ezequiel cap. 40-48.

30:11-14 “Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?" Ni está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?" Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes.” (LBLA revisada) – Según Najmánides este texto habla del mandamiento de la teshuvá (vuelta, arrepentimiento) mencionado anteriormente en esta escritura. Sin embargo, la mayoría de los rabinos, entre ellos Rashí, dicen que se trata de la Torá en general. El rabino Shaúl está dando una aplicación mesiánica a este texto, desde el nivel drash mostrando que el mandamiento al que se está refiriendo es el Mesías, la Torá viviente, como está escrito en Romanos 10:6-10:

Pero la justicia que es de la fe, dice así: NO DIGAS EN TU CORAZÓN: "¿QUIEN SUBIRÁ AL CIELO?" (esto es, para hacer bajar al Mesías), o "¿QUIEN DESCENDERÁ AL ABISMO?" (esto es, para subir al Mesías de entre los muertos). Mas, ¿qué dice? CERCA DE TI ESTA LA PALABRA, EN TU BOCA Y EN TU CORAZÓN, es decir, la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca a Yeshúa por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.” (LBLA revisada)

Observe la conexión entre arrepentimiento y guardar los mandamientos, y ser salvo por medio de reconocer a Yeshúa como el Señor resucitado. Hay un mandamiento que trae salvación más que ningún otro, el que habla de escuchar y obedecer al Profeta como Moshé, cf. Deuteronomio 18:15. El que cumple ese mandamiento se salvará eternamente, como está escrito en Hechos 16:31:

Ellos respondieron: Cree en el Señor Yeshúa, y serás salvo, tú y toda tu casa.” (LBLA revisada)

Además podemos entender estos textos de manera que la salvación que se da por medio de Yeshúa es la puerta para una vida en obediencia a los demás mandamientos.

Cuarta aliyá, 30:15 - 31:6

30:15 “Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal” (LBLA) – El Eterno no obliga a nadie andar en el camino correcto. Él nos informa acerca de los dos caminos, el de la vida y el de la muerte, y nosotros tenemos la libertad para escoger. No podemos obligar a nadie a amar a HaShem y a creer en Yeshúa. Cada uno tiene que elegir. Sin embargo, tenemos que informar a todo el mundo que la elección de cada uno trae consecuencias eternas. Hay graves consecuencias al no obedecer a HaShem que nos manda escoger el camino de la vida y cuando manda a todos los hombres arrepentirse de sus malos caminos y abandonar los ídolos, como está escrito en Hechos 17:30.

Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan

En Hechos 13:38-41 está escrito:

Por tanto, hermanos, sabed que por medio de él os es anunciado el perdón de los pecados; y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la Torá de Moshé, por medio de él, todo aquel que cree es justificado. Tened, pues, cuidado de que no venga sobre vosotros aquello de que se habla en los profetas: MIRAD, BURLADORES, MARAVILLAOS Y PERECED; PORQUE YO HAGO UNA OBRA EN VUESTROS DIAS, UNA OBRA QUE NUNCA CREERÍAIS AUNQUE ALGUNO OS LA DESCRIBIERA.” (LBLA revisada)

La libertad implica responsabilidad. No hay libertad sin responsabilidad.

30:19 “Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia” (LBLA revisada) – El hombre tiene facultad para escoger el camino de la vida o el de la muerte. Pero HaShem le ordena a escoger el camino de la vida. El que no lo hace se rebela contra el Eterno y sufrirá la muerte por su rebelión.

El cielo y la tierra son testigos en contra de todos los pecados del pueblo de Israel. Por lo tanto tendrán que ser destruidos después del milenio tanto el cielo como la tierra para que no queden testigos que recuerden los pecados de Israel, cf. Isaías 65:17; 66:22; Mateo 5:18; 2 Pedro 3:13; Revelación 21:1.

30:20 “amando a HaShem tu Dios, escuchando su voz y allegándote a Él; porque Él es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que HaShem juró dar a tus padres Avraham, Yitsjak y Yaakov.” (LBLA revisada) – El camino de vida es el camino del amor al Eterno. El amor al Eterno se manifiesta en obediencia a Su voz y en una relación muy íntima con Él.

“Él es tu vida” – Él mismo es la vida eterna, como está escrito en 1 Juan 5:20:

Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Yeshúa HaMashíaj. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.” (LBLA revisada)

La palabra “Este” hace referencia al Padre, no a Yeshúa. El Padre es el verdadero Dios y la vida Eterna, y esa vida eterna la ha depositado en su Hijo Yeshúa, como está escrito en 1 Juan 5:12:

El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.” (LBLA)

Querido lector ¿has escogido el camino de la vida? HaShem te ordena que te arrepientas del mal camino y escojas el buen camino que lleva a la vida. Si escoges el camino de la vida ahora y confías en la redención que hay en Yeshúa, serás salvo.

31:2 “Hoy tengo ciento veinte años; ya no puedo ir ni venir, y HaShem me ha dicho: "No pasarás este Yardén.” (LBLA revisada)” – Según el Talmud,[1] este fue el 7 de adar, el día del cumpleaños de Moshé. Ahora había llegado el momento de su muerte. Por eso primero se despide del pueblo, cf. v. 1-6, después les presenta a Yehoshúa, su sucesor, cf. v. 7-8, y finalmente, les ordena hacer una lectura pública, de la Torá, cada año sabático, cf. v. 9-13.

31:3a “HaShem tu Dios pasará delante de ti; Él destruirá estas naciones delante de ti y las desalojarás.” (LBLA revisada) – Según los descubrimientos arqueológicos en Yerijó (Jericó), de los años alrededor de 1400 a.EC, había habido plagas en la tierra de Kenáan que causaron que la población fuese diezmada. Esto sucedió justo antes de la conquista de los hijos de Israel. De esta manera vemos como el Eterno pasó delante de ellos, destruyendo gran parte de la población de las siete naciones.

31:6 “Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque HaShem tu Dios es el que va contigo; no dejará que te sueltes ni te desamparará.” (LBLA revisada) – El temor es eliminado por la certeza de que el Eterno está conmigo, como está escrito en el Salmo 23:4a:

Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo

Quinta aliyá, 31:7-13

31:6-7 “Sed firmes… sé firme” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “firme” es jazak,[2] que significa “fuerte”, “firme”, “duro”, “violento”, “poderoso”. La firmeza es una fuerza de resistencia interior que permite al hombre no desanimarse y echarse para atrás en los momentos de crisis. La firmeza es necesaria para poder cumplir los mandamientos en momentos de oposición. La firmeza es necesaria para poder vencer en los momentos de ataque. Cuando hay tentación para sentirse desanimado es importante mantener la firmeza para poder seguir adelante y ver la mano sobrenatural del Eterno.

En 1 Corintios 15:58 está escrito:

Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (LBLA revisada)

En Efesios 6:10-18 está escrito:

Por lo demás, fortaleceos en HaShem y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, CEÑIDA VUESTRA CINTURA CON LA VERDAD, REVESTIDOS CON LA CORAZA DE LA JUSTICIA, y calzados LOS PIES CON EL APRESTO DE LAS BUENAS NUEVAS DE LA PAZ; en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomad también el YELMO DE LA SALVACIÓN, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (LBLA revisada)

En Mateo 10:22 está escrito:

Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.” (LBLA)

En Mateo 24:13 está escrito:

“Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.” (LBLA)

En Marcos 13:13 está escrito:

Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.” (LBLA)

Firmeza, valentía, resistencia, perseverancia, constancia, paciencia y fidelidad son ingredientes que tienen que estar presentes en un líder y en un pueblo que van a cumplir los mandamientos del Eterno en un mundo lleno de oposición.

En Hebreos 10:35-39 está escrito:

Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. PORQUE DENTRO DE MUY POCO TIEMPO, EL QUE HA DE VENIR VENDRÁ Y NO TARDARÁ. MAS MI JUSTO VIVIRÁ POR LA FE; Y SI RETROCEDE, MI ALMA NO SE COMPLACERÁ EN ÉL. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma.” (LBLA)

Lo contrario de tener fe es retroceder. El que retrocede pierde su alma.

En Lucas 9:62 está escrito:

Pero Yeshúa le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.” (LBLA revisada)

31:8  HaShem irá delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes.” (LBLA revisada) – Yehoshúa necesitaba ser afirmado para que tuviera plena convicción de la presencia e intervención divina en su misión. Su confianza no podía estar puesta en sí mismo, sino en el Eterno.

31:9 “Y escribió Moshé esta Torá y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de HaShem, y a todos los ancianos de Israel.” (LBLA revisada) – El midrash[3] cuenta:

“La víspera del siete de adar, día de la muerte de Moshé, éste escuchó una voz celestial anunciándole su próxima muerte. De inmediato se puso a escribir trece copias de las Torá de forma milagrosa; escribió doce para las doce tribus, y una que depositó en el Arca Sagrada, para que si alguno se tomaba la libertad de falsificarla se pudiera siempre consultar, y que permanecería intacta. Moshé pensó además: si yo me ocupo todo el día de la Torá, el ángel de la muerte no tendrá poder sobre mí. Pero el sol resplandeció hasta que Moshé hubo terminado su trabajo.”

Lo más probable que esto sea una exageración, como en muchos de los midrashim, pero esto nos muestra el concepto de que la Torá fue entregada a las doce tribus de Israel, para que nadie dijera que sólo tiene que ser cumplida por la tribu de Leví. La Torá no fue dada para ser escondida en el arca solamente, o solamente para los hijos de Leví, sino para ser usada y leída todos los días y aplicada en la vida diaria de todo Israel. Querido lector, ¿estás leyendo la Torá todos los días?

la dio a los sacerdotes… y a todos los ancianos de Israel” – La Torá no está en el cielo, cf. 30:12, está en las manos de los hombres. Ya no se puede añadir ni quitar nada. Los sacerdotes-levitas tienen la mayor responsabilidad de guardar y enseñar la Torá al pueblo. Luego cae la responsabilidad sobre los ancianos de todo Israel. Esto nos enseña también que la interpretación de la Torá no es un asunto privado, sino es importante consultar y escuchar la interpretación que los sabios de Israel han hecho a lo largo de la historia, cf. 2 Pedro 1:20.

En Malaquías 2:4-7 está escrito:

Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví -dice HaShem de los ejércitos. Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera Torá estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero de HaShem de los ejércitos.” (LBLA revisada)

31:10-11 “Entonces Moshé les ordenó, diciendo: Al fin de cada siete años, durante el tiempo del año de la remisión de deudas, en la fiesta de las cabañas, cuando todo Israel venga a presentarse delante de HaShem tu Dios en el lugar que Él escoja, leerás esta Torá delante de todo Israel, a oídos de ellos.” (LBLA revisada) – Rashí, enseña que el rey tenía que leer ante el pueblo desde el principio del libro de Devarim, Deuteronomio. El Talmud[4] dice que no se leía todo el libro, sino sólo extractos seleccionados, los textos 1:1 – 6:9; 11:13-21 y 14:22 – 28:69. El tema central de estos textos es el compromiso con el Eterno para cumplir sus mandamientos y mantenerse fiel al pacto y aceptar la recompensa y el castigo divinos.

La fiesta de las cabañas es una sombra profética del tiempo del reinado mesiánico, el milenio. En ese tiempo la Torá saldrá desde Yerushalayim no sólo a todo Israel, sino para todas las naciones, como está escrito en Isaías 2:2-4:

Y acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa de HaShem será establecido como cabeza de los montes; se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte de HaShem, a la casa del Dios de Yaakov; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Tsión saldrá la ley, y de Yerushalayim la palabra de HaShem. Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” (LBLA revisada) cf. Miqueas 1:1-4.

En Isaías 42:4 está escrito:

No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su Torá esperarán las costas.” (LBLA revisada)

Estas enseñanzas de la Torá se harán a los líderes de todas las naciones en la fiesta de sucot, cuando estarán obligados a estar presentes en Yerushalayim de año en año, como está escrito en Zacarías 14:16-17:

Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Yerushalayim subirán de año en año para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de las Cabañas. Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Yerushalayim para adorar al Rey, HaShem de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos.” (LBLA revisada)

Aquí se refiere a la lluvia física, pero también de manera alegórica. La lluvia simboliza la Torá, cf. Deuteronomio 32:2. Durante la fiesta de sucot el Mesías dará un seminario de Torá anual para todo Israel y los gobernantes de los gentiles. Entonces será muy diferente a lo que se ve hoy en día, cuando los líderes políticos más grandes del mundo se reúnen para intentar de poner orden en el mundo y resolver sus problemas sin someterse al Dios de Israel, su Mesías y su Libro de instrucciones. Hasta que el Mesías no establezca la Torá entre todas las naciones no habrá paz en el mundo.

31:12 “Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que está en tu ciudad, para que escuchen, aprendan a temer HaShem tu Dios, y cuiden de observar todas las palabras de esta Torá.” (LBLA revisada) – También las mujeres y los niños necesita oír y ser instruidos en la Torá.

tu forastero… y cuiden de observar todas las palabras de esta Torá” – Estos forasteros son los prosélitos, los que han hecho una conversión para ser judíos. Ellos tienen la obligación de vivir como judíos, cumpliendo todos los mandamientos de la Torá, como está escrito en Gálatas 5:3:

Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la Torá.” (LBLA revisada)

Los gentiles que han hecho la conversión por medio de Yeshúa el Mesías no tienen el mismo deber para cumplir todos los mandamientos de la Torá.

31:13 “Y sus hijos, que no la conocen, la oirán y aprenderán a temer a HaShem vuestro Dios, mientras viváis en la tierra adonde vosotros vais, cruzando al otro lado del Yardén para poseerla.” (LBLA revisada) – El temor de HaShem es uno de los ingredientes más importantes en nuestra relación con Él. Ese temor es producido por la lectura de la Torá. Los hijos que escuchan cuando sus padres leen la Torá en su casa aprenderán a temer al Eterno, como también está escrito en el Salmo 78:5-7:

Porque Él estableció un testimonio en Yaakov, y puso una Torá en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos.” (LBLA revisada)

Sexta aliyá, 31:14-19

31:14, 16 “tu muerte… vas a acostarte… y se levantará” – La muerte de un justo es vista como un sueño. El hecho de que la Torá use la expresión “y se levantará” justamente después del anuncio de la muerte de Moshé, es interpretado en el Talmud[5] como una referencia a la resurrección. Este es uno de los lugares donde la Torá habla de la resurrección de los muertos, cf. 32:39. Con la segunda venida del Mesías Yeshúa, Moshé rabenu será despertado.

En Daniel 12:2 está escrito:

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno.” (LBLA revisada)

31:17 “Y se encenderá mi ira contra él en aquel día; los abandonaré y esconderé mi rostro de ellos. Será consumido, y muchos males y tribulaciones vendrán sobre él, por lo que dirá en aquel día: "¿No será porque mi Dios no está en medio de mí que me han alcanzado estos males?"” (LBLA) – Esto se refiere al exilio babilónico.

31:18 “Pero ciertamente esconderé mi rostro en aquel día por todo el mal que habrá hecho, pues se volverá a otros dioses.” (LBLA) – Esto se refiere al exilio romano (edomita).

31:19 “Ahora pues, escribid este cántico para vosotros, y tú, enséñaselo a los hijos de Israel; ponlo en su boca, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.” (LBLA) – Este cántico fue escrito como un testimonio contra los hijos de Israel para enseñarles la gravedad de la apostasía y la idolatría. Se encuentra en el capítulo 32. Es un cántico profético que revela la historia futura de Israel. El final es glorioso, con una victoria completa sobre los enemigos.

Septima aliyá, 31:20-30

31:21 “Sucederá entonces que cuando muchos males y tribulaciones vengan sobre ellos, este cántico declarará contra ellos como testigo (pues no lo olvidarán los labios de sus descendientes); porque yo conozco el plan que ahora están urdiendo antes de que los traiga a la tierra que juré.” (LBLA) – Rashí interpreta esta palabra en referencia a toda la Torá, no sólo al cántico de Moshé. Según él, la Torá no será olvidada completamente de la descendencia de Israel.

Es posible que Moshé haya cantado esta canción basándose en la escala hebrea, y de esa manera esa escala fue enseñada a Israel para nunca más ser olvidada. Esta escala no ha sido olvidada por los descendientes de Israel. Por lo tanto, los que cantan las canciones de Tsión, deben aprender a utilizar la escala hebrea, que suena de la siguiente manera:

Escala hebrea

La canción popular Hava Naguila está construida a base de esta escala.

31:24 “Y sucedió que cuando Moshé terminó de escribir las palabras de esta Torá en un libro, hasta su conclusión” (LBLA revisada) – Esto nos enseña que Moshé, ningún otro, escribió todo el texto de los cinco libros de Moshé, el Jumash, el Pentateuco. En el Talmud[6] hay una discusión acerca de la última parte de la Torá que habla de la muerte y entierro de Moshé. ¿Verdaderamente fue escrita por él? Algunos dicen que Yehoshúa escribió esa parte, pero otros piensan que HaShem dictó todo para que Moshé de esta manera escribiera esta última parte de antemano.

31:26 “Tomad este rollo de la Torá y colocadlo junto al arca del pacto de HaShem vuestro Dios, para que permanezca allí como testigo contra vosotros.” (LBLA revisada) – El Talmud[7] relata la discusión que hubo entre los sabios de Israel sobre si el arca tenía una plancha que sobresalía por fuera sobre la cual fue colocado el Sefer Torá, el rollo de la Torá, o si la Torá fue colocada dentro del arca. El texto dice literalmente: “al lado del arca”.

Mashíaj en esta parash

31:2-3 “no pasarás este Yardén… Yehoshúa es el que pasará” (LBLA revisada) – Tanto Moshé como Yehoshúa son sombras proféticas del Mesías. Así que la muerte de Moshé y la sucesión de Yehoshúa son una figura de la muerte y resurrección del Mesías.

Moshé podría ser también un cuadro del primer hombre y Yehoshúa del segundo hombre. El primer hombre murió y el segundo hombre recibió una vida indestructible.

En 1 Corintios 15:22, 47-50 está escrito:

Porque así como en Adam todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados… El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible.” (LBLA revisada)

En Romanos 6:5-11 está escrito:

Porque si hemos sido unidos a él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue colgado en el madero con él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con el Mesías, creemos que también viviremos con él, sabiendo que el Mesías, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. Porque en cuanto él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en el Mesías Yeshúa.” (LBLA revisada)

31:7 “Entonces llamó Moshé a Yehoshúa y le dijo en presencia de todo Israel: Sé firme y valiente, porque tú entrarás con este pueblo en la tierra que HaShem ha jurado a sus padres que les daría, y se la darás en heredad.” (LBLA revisada) – Yehoshúa, que tiene el mismo nombre que Yeshúa de forma extendida, es el que introducirá las 12 tribus en la tierra prometida. Este es también el trabajo del Mesías Yeshúa, introducir todas las tribus de Israel en la tierra y en las promesas dadas a los padres.

En Isaías 49:6 está escrito:

dice Él: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” (LBLA revisada)

Desde que el Mesías Yeshúa nació en Beit Lejem, conforme al testimonio de las Escrituras, hasta el día de hoy, él ha estado trabajando en su misión de buscar y restaurar a las doce tribus.  Muchísimos, quizás todos, de los que han nacido de nuevo espiritualmente entre los gentiles son descendientes físicos de las tribus perdidas de Israel. Por medio del nuevo nacimiento han obtenido el contacto espiritual con Israel, y en ese nivel esta profecía se ha cumplido en todo el mundo.

Sin embargo, en el nivel físico también habrá una restauración de las doce tribus. Cuando Yeshúa regrese, él revelará a cada uno a qué nación y tribu pertenece, y luego restaurará las doce tribus en la tierra fue que prometida a la descendencia física de Avraham para siempre. Esta será el cumplimiento físico de esta profecía.

Para entrar en la nueva Yerushalayim, hay que pasar por una de las doce puertas. Cada puerta tiene uno de los nombres de las doce tribus de Israel. Así que las tribus son puertas para poder entrar en la ciudad celestial, como está escrito en Revelación 21:10-13:

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Yerushalayim, que descendía del cielo, de Dios, y tenía la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra muy preciosa, como una piedra de jaspe cristalino. Tenía un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles; y en ellas había nombres escritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. Había tres puertas al este, tres puertas al norte, tres puertas al sur y tres puertas al oeste.” (LBLA revisada)

La única manera de entrar en la ciudad es pasar por una de las tribus de Israel.

En esta parashá se encuentran los mandamientos 612 y 613 de los 613:

  1. Precepto de congregar a todo el pueblo para hacer que escuche la Torá (hakhel), Deuteronomio 31:12.

  2. Precepto de escribir un Rollo de la Torá (Séfer Torá), Deuteronomio 31:19.


51

[1]       Sanedrín 110b.

[2]       Strong H2344 chôl, khole, From H2342; sand (as round or whirling particles): - sand.

[3]       Strong H2342 chûl  chîyl, khool, kheel, A primitive root; properly to twist or whirl (in a circular or spiral manner), that is, (specifically) to dance, to writhe in pain (especially of parturition) or fear; figuratively to wait, to pervert: - bear, (make to) bring forth, (make to) calve, dance, drive away, fall grievously (with pain), fear, form, great, grieve, (be) grievous, hope, look, make, be in pain, be much (sore) pained, rest, shake, shapen, (be) sorrow (-ful), stay, tarry, travail (with pain), tremble, trust, wait carefully (patiently), be wounded.

[4]       Ortiz V., Pedro, Léxico Hebreo-Español y Arameo-Español, (Santa Engracia, Madrid: Sociedad Bíblica) 2000.

[5]       Strong H7725 shûb, shoob, A primitive root; to turn back (hence, away) transitively or intransitively, literally or figuratively (not necessarily with the idea of return to the starting point); generally to retreat; often adverbially again: -  ([break, build, circumcise, dig, do anything, do evil, feed, lay down, lie down, lodge, make, rejoice, send, take, weep]) X again, (cause to) answer (+ again), X in any case (wise), X at all, averse, bring (again, back, home again), call [to mind], carry again (back), cease, X certainly, come again (back) X consider, + continually, convert, deliver (again), + deny, draw back, fetch home again, X fro, get [oneself] (back) again, X give (again), go again (back, home), [go] out, hinder, let, [see] more, X needs, be past, X pay, pervert, pull in again, put (again, up again), recall, recompense, recover, refresh, relieve, render (again), X repent, requite, rescue, restore, retrieve, (cause to, make to) return, reverse, reward, + say nay, send back, set again, slide back, still, X surely, take back (off), (cause to, make to) turn (again, self again, away, back, back again, backward, from, off), withdraw.

[6]       Ortiz V., Pedro, Léxico Hebreo-Español y Arameo-Español, (Santa Engracia, Madrid: Sociedad Bíblica) 2000.

[7]       La Voz de la Torá, pág. 1793


52

[1]       Sotá 13b, Kidushín 38a.

[2]       Strong H2388 châzaq, khaw-zak', A primitive root; to fasten upon; hence to seize, be strong (figuratively courageous, causatively strengthen, cure, help, repair, fortify), obstinate; to bind, restrain, conquer: - aid, amend, X calker, catch, cleave, confirm, be constant, constrain, continue, be of good (take) courage (-ous, -ly), encourage (self), be established, fasten, force, fortify, make hard, harden, help, (lay) hold (fast), lean, maintain, play the man, mend, become (wax) mighty, prevail, be recovered, repair, retain, seize, be (wax) sore, strengten (self), be stout, be (make, shew, wax) strong (-er), be sure, take (hold), be urgent, behave self valiantly, withstand.

[3]       Devarim Rabá.

[4]       Sotá 7:8.

[5]       Yomá 52a-b; Sanedrín 90b.

[6]       Babá Batrá 15a.

[7]       Babá Batrá 14a-b.