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El Maná de la Torá por Dr Ketriel Blad


Toldot 6-1

Generaciones

Génesis 25:19 – 26:5

 

Tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, arameo de Padán-aram, hermana de Labán arameo. Y oró Isaac al SEÑOR en favor de su mujer, porque ella era estéril; y lo escuchó el SEÑOR, y Rebeca su mujer concibió…   Isaac tenía sesenta años cuando ella los dio a luz.

 (Gén. 25:20-21, 26b LBLA)

 

¿Cuánto tiempo hay que orar antes de recibir la respuesta?

 Yitsjak era un hombre de oración. Cuando Eliezer estaba volviendo de su misión de buscarle una esposa, Yitsjak estaba en el campo meditando (24:63). No estaba haciendo meditación trascendental, yoga o algo por el estilo. Aunque esas prácticas pudieran contener algo positivo, son del maligno y hay que rechazarlas completamente. Yitsjak salió al campo por la tarde para estar sólo con el Eterno y pensar profundamente sobre las cosas importantes de la vida.

El hecho de que la Torá menciona que fue por la tarde ha creado la idea de que fue él que instituyó la oración de la tarde, minjá. La Torá dice que Avraham se levantaba por la mañana (Gén. 19:27; 21:14) de lo cual viene la práctica de orar la oración de la mañana, shajarit. Más adelante habla de Yaakov que luchó con el ángel por la noche, de donde viene la oración de la noche, arvit.

La oración es la manera de comunicarse con el Creador. Sirve para bendecirle, desahogarse con él, recibir fuerzas, entrar en equilibrio, interceder por otros, pedir ayuda etc. Hay muchos tipos de oración y debemos aprender a desarrollar una vida de oración multifacética para que el Eterno pueda cumplir, a través de nosotros, Su voluntad en la tierra como se cumple en el cielo.

Yitsjak es un ejemplo para nosotros de un hombre que sabía orar. Su esposa Rivká era estéril y, humanamente, era imposible que tuviera hijos. ¿Cómo las promesas a Avraham podrían ser cumplidas si el único hijo de la promesa tenía una mujer estéril? La única manera de poder resolver esta crisis era orar.

En lugar de sentarse con los brazos cruzados esperando el cumplimiento de la promesa, Yitsjak oró delante de su mujer. El texto hebreo usa aquí una palabra interesante: vayeatar ויעתר   que significa “y oró intensamente, insistentemente, abundantemente, vehementemente”. Esto nos enseña que las promesas del Eterno no son fáciles de ver realizadas. Siempre hay un precio que pagar y un sacrificio para dar. Todo nacimiento en este mundo caído tendrá que pasar por dolores de parto. Los dolores en la oración intensa y la tentación para desesperar al no recibir la respuesta inmediata o a corto plazo, pueden abortar muchas intervenciones divinas.

Las instrucciones y el ejemplo de nuestro Rabino sobre la oración nos enseñan que para obtener respuesta desde el cielo, hay que orar con intensidad, entrega y, muchas veces, con dolores y angustias. ¿Por qué es así? No lo sé bien. Pero sí sé que este es el camino para la oración. Creo que tiene que ver con la situación en la cual el mundo está actualmente con los impedimentos espirituales, sicológicas, físicas y materiales que existen.

Como la oración enérgica y ferviente de un hombre justo puede lograr mucho (Jacobo 5:16-18) la oración de Yitsjak tuvo éxito después de veinte años de insistencia. Empezó a orar a los cuarenta años pero no vio el resultado hasta los sesenta.

Querido discípulo, no te desanimes en tu oración. Si oras según las promesas y la voluntad del Eterno, tendrás tu respuesta aunque se demore. No pienses que el Eterno no te haya escuchado o que no desee ayudarte. Sigue insistiendo según lo que te ha revelado de su Palabra y finalmente obtendrás lo que has pedido, aunque tengas que orar veinte años, como nuestro padre Yitsjak.

          Shavua tov – buena semana,